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Autor: . | Fuente: Catholic.netNuestra Señora de GuadalupeAdvocación Mariana. 12 de diciembre 

Historia de la fiesta Aunque las diferentes advocaciones de la Virgen María son muy numerosas, la Iglesia le da especial importancia a las tres apariciones de la Virgen María en diferentes partes del mundo:
Aparición de la Virgen de Guadalupe: 12 de Diciembre de 1531 en México.
Aparición de la Virgen de Lourdes: 11 de Febrero de 1858 en Francia.
Aparición de la Virgen de Fátima: 13 de Mayo de 1917 en Portugal.
Debemos recordar que es la misma Virgen María la que se ha aparecido en los distintos lugares, en estos tres momentos para ayudarnos y animarnos a seguir adelante en nuestro camino al cielo. En estas apariciones, la Virgen nos ha pedido rezar el Rosario, acudir al Sacramento de la Penitencia y hacer sacrificios para la salvación del mundo. La Virgen de Guadalupe es muy importante para la fe de todos los mexicanos, pues en ella nuestra Madre del Cielo manifestó claramente su amor de predilección por este pueblo, dejando un hermoso mensaje lleno de ternura y dejando su imagen grabada en un ayate como muestra de su amor. En el Nican Mopohua se puede encontrar la historia completa de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, pero aquí presentamos un resumen de la misma: Hace muchos años, los indios aztecas que vivían en el valle de México, no conocían a Jesús. Ellos tenían muchos dioses y eran guerreros. Los misioneros eran unos sacerdotes que vinieron de España y que poco a poco fueron evangelizando a los indios. Les enseñaron a conocer, amar e imitar a Jesús en la religión católica y los bautizaron. Entre los primeros que se bautizaron, había un indio muy sencillo llamado Juan Diego, quien iba todos los sábados a aprender la religión de Cristo y a la misa del pueblo de Tlatelolco. El sábado 9 de Diciembre de 1531, cuando Juan Diego pasaba por el Cerro del Tepeyac para llegar a Tlatelolco, escuchó el canto de muchos pájaros y una voz que le decía: “Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?”. Al voltear Juan Diego vio una Señora muy hermosa. La Señora le dijo: “Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios. He venido hasta aquí para decirte que quiero que se me construya un templo aquí, para mostrar y dar mi amor y auxilio a todos ustedes”. La Virgen le dijo a Juan Diego que fuera a ver al Obispo y le contara lo que Ella le había dicho. Juan Diego salió de la casa del Obispo muy triste porque no le creyó. Entonces fue al Cerro del Tepeyac a pedirle a la Virgen que mejor mandara a un hombre más importante porque a él no le creían. La Señora le dijo a Juan Diego que volviera el domingo a casa del Obispo. Esta vez, el Obispo le dijo que le trajera una señal, es decir, una prueba de que la Señora de verdad era la Virgen. Juan Diego no pudo ir al día siguiente al Tepeyac, pues su tío Bernardino se puso muy enfermo y fue por un médico. Fue hasta el martes, cuando al pasar por el cerro para ir por un sacerdote que confesara a su tío, se le apareció la Virgen y le dijo: “Juanito, Juan Dieguito; ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿Por qué te preocupas?”. Después, le hizo saber que su tío ya estaba curado y le pidió que subiera a la punta del cerro a cortar unas rosas y las guardara en su ayate. Juan Diego se sorprendió de aquella orden, pues era invierno y no era tiempo de rosas. Sin embargo, obedeció y encontró las rosas tal como la Virgen le había dicho. Se las llevó y Ella le dijo: “Hijo mío, el más pequeño, estas rosas serán la prueba que llevarás al obispo”. Juan Diego fue de nuevo a ver al Obispo y le dijo que la Virgen le había mandado la prueba de que Ella era realmente la Virgen. Al soltar su ayate, las rosas cayeron al suelo y apareció dibujada en la tela la preciosa imagen de la Virgen de Guadalupe. Fue entonces cuando el Obispo creyó que la Virgen quería que le construyeran en ese lugar un templo. El ayate permaneció un tiempo en la capilla del Obispo Fray Juan de Zumárraga. El 26 de diciembre de 1531 lo trasladaron a una ermita construida al pie del Tepeyac.
En 1754, Benedicto XIV nombró a al Virgen de Guadalupe patrona de la Nueva España, desde Arizona hasta Costa Rica.
El 12 de octubre de 1895 se llevó a cabo la coronación pontificia de la imagen, concedida por León XIII.
En 1904, San Pío X elevó el santuario de México a la categoría de Basílica y en 1910 proclamó a la Virgen de Guadalupe, Patrona de toda América Latina.
En 1945, Pío XII le dio el título de la Emperatriz de América. El 12 de Octubre de 1976 se inauguró la nueva Basílica de Guadalupe.
Miles de personas de México y del mundo entero, visitan cada año la Basílica de Guadalupe, en donde está la hermosa pintura que la Virgen pintó a Juan Diego en su ayate para pedirle a Nuestra Madre su amor, su protección y su ayuda. Las peregrinaciones no sólo se llevan a cabo en México, las hay en todos los países del mundo a diferentes templos. Algunas personas van de rodillas, porque le hacen una promesa a la Virgen cuando le piden un favor. En las peregrinaciones, la gente va haciendo oración, sacrificios y cantando. Muchas veces, las peregrinaciones vienen de muy lejos y se tardan varios días en llegar a darle gracias a la Virgen por algún milagro o favor que les concedió. El amor a la Virgen es lo que mueve a todas estas personas a irla a visitar desde su ciudad. En las peregrinaciones, las personas suelen llevar estandartes con la imagen de la Virgen y mantas donde escriben el nombre de su pueblo, de su familia, de su empresa. Oración a la Virgen de Guadalupe Préstame Madre tus ojos, para con ellos poder mirar, porque si con ellos miro, nunca volveré a pecar. Préstame Madre tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar. Préstame Madre tu lengua, para poder comulgar, pues es tu lengua patena de amor y santidad. Préstame Madre tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más. Préstame Madre tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubierta con tu manto al Cielo he de llegar. Préstame Madre a tu Hijo, para poder yo amar. Si tu me das a Jesús, qué más puedo yo desear y ésta será mi dicha por toda la eternidad. Amén. Canciones guadalupanas La Guadalupana Desde el Cielo, una hermosa mañana (bis) La Guadalupana (tres veces)bajó al Tepeyac. Suplicante juntaba sus manos (bis)y eran mexicanos (tres veces) su porte y su faz. Su llegada llenó de alegría (bis) De luz y armonía (tres veces) el Anáhuac. Junto al monte pasaba Juan Diego (bis) Y acercóse luego (tres veces) al oír cantar. A Juan Diego la Virgen le dijo (bis)este cerro elijo (tres veces) para hacer mi altar. Y en la tilma entre rosas pintada (bis)Su imagen amada (tres veces)se dignó dejar. Desde entonces para el mexicano (bis)Ser guadalupano (tres veces) es algo esencial.En sus penas se postra de hinojos (bis)Y eleva sus ojos (tres veces)hacia el Tepeyac. Himno a la Virgen de Guadalupe Mexicanos volad presurosos del pendón de la Virgen en pos, y en la lucha saldréis victoriosos defendiendo a la patria y a Dios. De la santa montaña en la cumbre apareció como un astro María ahuyentando con plácida lumbrelas tinieblas de la idolatría. Es patrona del indio, su mantoal Anáhuac protege y da gloria; elevad mexicanos el canto,alabanza y eterna victoria. En Dolores brilló refulgente cual bandera su imagen sagrada dando arrojo al patriota insurgente y tomando invencible su espada. Siempre así lucirá; invasores hollar quieren Anáhuac la tierra flameará nuevamente en la guerra. En redor de esa enseña brill ante todo el pueblo luchará, volará,y por siempre en las lides triunfantecon arrojo sacarlas habrá. Rosario a la Virgen Guadalupana En estos misterios se medita en las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Al iniciar cada misterio, se lee el pasaje y se hace la petición, se reza un Padrenuestro, 10 Avemarías y un Gloria y al final, se canta alguna estrofa de las canciones propias de la Virgen de Guadalupe. Primer Misterio: La Virgen de Guadalupe trae un mensaje de paz a su pueblo. “Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que soy yo la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador, en quien está todo; y es Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy su piadosa Madre”. Pedir a la Virgen María por todos aquellos que no la conocen y no la valoran como su Madre. Segundo Misterio: Juan Diego comparte a la Virgen su humildad y su pequeñez a los ojos de los hombres. “Te ruego encarecidamente, Señora y niña mía, que alguno de los principales, conocido, respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda.” Pedir a la Virgen que nos ayude a darnos cuenta del valor de la humildad y la sencillez de corazón. Tercer Misterio: María de Guadalupe escogió a Juan Diego por su sencillez y no por su sabiduría. “Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu mediación, que se haga mi voluntad”. Pedir a la Virgen que nos ayude a saber transmitir la palabra de Cristo a los demás. Cuarto Misterio: La Virgen María cura a Juan Bernardino como signo de que quiere salud y felicidad para su pueblo. “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas a esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa, no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella. Está seguro de que ya sanó”. Pedir a la Virgen que, como Juan Diego, sepamos acompañar en la enfermedad, la angustia y el dolor a los que están cerca de nosotros. Quinto Misterio: María nos deja su imagen para recordarnos su ternura, su amor y su constante protección. Juan Diego trajo a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue a cortar; las que, así como las vio, cogió con sus manos y otra vez se las echó en el regazo diciendo: “Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.” Pedir a la Virgen que, como Ella, sepamos escuchar y ayudar a nuestros hermanos.
¿Quieres saber más? Visita el sitio dedicado a Juan Diego y el fenómeno guadalupano

Autor: . | Fuente: Catholic.net
Nuestra Señora de GuadalupeAdvocación Mariana. 12 de diciembre 

Nuestra Señora de Guadalupe


Historia de la fiesta 
Aunque las diferentes advocaciones de la Virgen María son muy numerosas, la Iglesia le da especial importancia a las tres apariciones de la Virgen María en diferentes partes del mundo:

  • Aparición de la Virgen de Guadalupe: 12 de Diciembre de 1531 en México.

  • Aparición de la Virgen de Lourdes: 11 de Febrero de 1858 en Francia.

  • Aparición de la Virgen de Fátima: 13 de Mayo de 1917 en Portugal.


Debemos recordar que es la misma Virgen María la que se ha aparecido en los distintos lugares, en estos tres momentos para ayudarnos y animarnos a seguir adelante en nuestro camino al cielo. En estas apariciones, la Virgen nos ha pedido rezar el Rosario, acudir al Sacramento de la Penitencia y hacer sacrificios para la salvación del mundo. 

La Virgen de Guadalupe es muy importante para la fe de todos los mexicanos, pues en ella nuestra Madre del Cielo manifestó claramente su amor de predilección por este pueblo, dejando un hermoso mensaje lleno de ternura y dejando su imagen grabada en un ayate como muestra de su amor. 

En el Nican Mopohua se puede encontrar la historia completa de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, pero aquí presentamos un resumen de la misma: 

Hace muchos años, los indios aztecas que vivían en el valle de México, no conocían a Jesús. Ellos tenían muchos dioses y eran guerreros. Los misioneros eran unos sacerdotes que vinieron de España y que poco a poco fueron evangelizando a los indios. Les enseñaron a conocer, amar e imitar a Jesús en la religión católica y los bautizaron. 

Entre los primeros que se bautizaron, había un indio muy sencillo llamado Juan Diego, quien iba todos los sábados a aprender la religión de Cristo y a la misa del pueblo de Tlatelolco. 

El sábado 9 de Diciembre de 1531, cuando Juan Diego pasaba por el Cerro del Tepeyac para llegar a Tlatelolco, escuchó el canto de muchos pájaros y una voz que le decía: “Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?”. Al voltear Juan Diego vio una Señora muy hermosa. 

La Señora le dijo: “Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios. He venido hasta aquí para decirte que quiero que se me construya un templo aquí, para mostrar y dar mi amor y auxilio a todos ustedes”. 

La Virgen le dijo a Juan Diego que fuera a ver al Obispo y le contara lo que Ella le había dicho. 

Juan Diego salió de la casa del Obispo muy triste porque no le creyó. Entonces fue al Cerro del Tepeyac a pedirle a la Virgen que mejor mandara a un hombre más importante porque a él no le creían. 

La Señora le dijo a Juan Diego que volviera el domingo a casa del Obispo. Esta vez, el Obispo le dijo que le trajera una señal, es decir, una prueba de que la Señora de verdad era la Virgen. 

Juan Diego no pudo ir al día siguiente al Tepeyac, pues su tío Bernardino se puso muy enfermo y fue por un médico. Fue hasta el martes, cuando al pasar por el cerro para ir por un sacerdote que confesara a su tío, se le apareció la Virgen y le dijo: “Juanito, Juan Dieguito; ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿Por qué te preocupas?”. Después, le hizo saber que su tío ya estaba curado y le pidió que subiera a la punta del cerro a cortar unas rosas y las guardara en su ayate. Juan Diego se sorprendió de aquella orden, pues era invierno y no era tiempo de rosas. Sin embargo, obedeció y encontró las rosas tal como la Virgen le había dicho. Se las llevó y Ella le dijo: “Hijo mío, el más pequeño, estas rosas serán la prueba que llevarás al obispo”. 

Juan Diego fue de nuevo a ver al Obispo y le dijo que la Virgen le había mandado la prueba de que Ella era realmente la Virgen. 

Al soltar su ayate, las rosas cayeron al suelo y apareció dibujada en la tela la preciosa imagen de la Virgen de Guadalupe. 

Fue entonces cuando el Obispo creyó que la Virgen quería que le construyeran en ese lugar un templo. 

El ayate permaneció un tiempo en la capilla del Obispo Fray Juan de Zumárraga. El 26 de diciembre de 1531 lo trasladaron a una ermita construida al pie del Tepeyac.

  • En 1754, Benedicto XIV nombró a al Virgen de Guadalupe patrona de la Nueva España, desde Arizona hasta Costa Rica.

  • El 12 de octubre de 1895 se llevó a cabo la coronación pontificia de la imagen, concedida por León XIII.

  • En 1904, San Pío X elevó el santuario de México a la categoría de Basílica y en 1910 proclamó a la Virgen de Guadalupe, Patrona de toda América Latina.

  • En 1945, Pío XII le dio el título de la Emperatriz de América. El 12 de Octubre de 1976 se inauguró la nueva Basílica de Guadalupe.

Miles de personas de México y del mundo entero, visitan cada año la Basílica de Guadalupe, en donde está la hermosa pintura que la Virgen pintó a Juan Diego en su ayate para pedirle a Nuestra Madre su amor, su protección y su ayuda. 

Las peregrinaciones no sólo se llevan a cabo en México, las hay en todos los países del mundo a diferentes templos. Algunas personas van de rodillas, porque le hacen una promesa a la Virgen cuando le piden un favor. En las peregrinaciones, la gente va haciendo oración, sacrificios y cantando. Muchas veces, las peregrinaciones vienen de muy lejos y se tardan varios días en llegar a darle gracias a la Virgen por algún milagro o favor que les concedió. El amor a la Virgen es lo que mueve a todas estas personas a irla a visitar desde su ciudad. 
En las peregrinaciones, las personas suelen llevar estandartes con la imagen de la Virgen y mantas donde escriben el nombre de su pueblo, de su familia, de su empresa. 

Oración a la Virgen de Guadalupe 

Préstame Madre tus ojos, para con ellos poder mirar, porque si con ellos miro, nunca volveré a pecar. 
Préstame Madre tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar. 
Préstame Madre tu lengua, para poder comulgar, 
pues es tu lengua patena de amor y santidad. 
Préstame Madre tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más. 
Préstame Madre tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubierta con tu manto al Cielo he de llegar. 
Préstame Madre a tu Hijo, para poder yo amar. 
Si tu me das a Jesús, qué más puedo yo desear 
y ésta será mi dicha por toda la eternidad. 
Amén. 

Canciones guadalupanas 

La Guadalupana 
Desde el Cielo, una hermosa mañana (bis) 
La Guadalupana (tres veces)bajó al Tepeyac. 
Suplicante juntaba sus manos (bis)y eran mexicanos (tres veces) su porte y su faz. 
Su llegada llenó de alegría (bis) 
De luz y armonía (tres veces) el Anáhuac. 
Junto al monte pasaba Juan Diego (bis) 
Y acercóse luego (tres veces) al oír cantar. 
A Juan Diego la Virgen le dijo (bis)este cerro elijo (tres veces) para hacer mi altar. 
Y en la tilma entre rosas pintada (bis)Su imagen amada (tres veces)se dignó dejar. 
Desde entonces para el mexicano (bis)Ser guadalupano (tres veces) es algo esencial.En sus penas se postra de hinojos (bis)Y eleva sus ojos (tres veces)hacia el Tepeyac. 

Himno a la Virgen de Guadalupe 

Mexicanos volad presurosos del pendón de la Virgen en pos, y en la lucha saldréis victoriosos defendiendo a la patria y a Dios. 
De la santa montaña en la cumbre apareció como un astro María ahuyentando con plácida lumbrelas tinieblas de la idolatría. 
Es patrona del indio, su mantoal Anáhuac protege y da gloria; elevad mexicanos el canto,alabanza y eterna victoria. 
En Dolores brilló refulgente cual bandera su imagen sagrada dando arrojo al patriota insurgente y tomando invencible su espada. 
Siempre así lucirá; invasores hollar quieren Anáhuac la tierra flameará nuevamente en la guerra. 
En redor de esa enseña brill ante todo el pueblo luchará, volará,y por siempre en las lides triunfantecon arrojo sacarlas habrá. 


Rosario a la Virgen Guadalupana 

En estos misterios se medita en las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Al iniciar cada misterio, se lee el pasaje y se hace la petición, se reza un Padrenuestro, 10 Avemarías y un Gloria y al final, se canta alguna estrofa de las canciones propias de la Virgen de Guadalupe. 

Primer Misterio: La Virgen de Guadalupe trae un mensaje de paz a su pueblo. 
“Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que soy yo la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador, en quien está todo; y es Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy su piadosa Madre”. 
Pedir a la Virgen María por todos aquellos que no la conocen y no la valoran como su Madre. 

Segundo Misterio: Juan Diego comparte a la Virgen su humildad y su pequeñez a los ojos de los hombres. 
“Te ruego encarecidamente, Señora y niña mía, que alguno de los principales, conocido, respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda.” 
Pedir a la Virgen que nos ayude a darnos cuenta del valor de la humildad y la sencillez de corazón. 

Tercer Misterio: María de Guadalupe escogió a Juan Diego por su sencillez y no por su sabiduría. 
“Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu mediación, que se haga mi voluntad”. 
Pedir a la Virgen que nos ayude a saber transmitir la palabra de Cristo a los demás. 

Cuarto Misterio: La Virgen María cura a Juan Bernardino como signo de que quiere salud y felicidad para su pueblo. 
“Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas a esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa, no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella. Está seguro de que ya sanó”. 
Pedir a la Virgen que, como Juan Diego, sepamos acompañar en la enfermedad, la angustia y el dolor a los que están cerca de nosotros. 

Quinto Misterio: María nos deja su imagen para recordarnos su ternura, su amor y su constante protección. 
Juan Diego trajo a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue a cortar; las que, así como las vio, cogió con sus manos y otra vez se las echó en el regazo diciendo: “Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.” 
Pedir a la Virgen que, como Ella, sepamos escuchar y ayudar a nuestros hermanos.



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Feastday: December 12Patron of the AmericasOur Lady of Guadalupe December 12 (USA) When we reflect on the feast of Our Lady of Guadalupe we learn two important lessons, one of faith and one of understanding.
Missionaries who first came to Mexico with the conquistadors had little success in the beginning. After nearly a generation, only a few hundred Native Mexicans had converted to the Christianfaith. Whether they simply did not understand what the missionaries had to offer or whether they resented these people who made them slaves, Christianity was not popular among the native people.
Then in 1531 miracles began to happen. Jesus’ own mother appeared to humble Juan Diego. The signs — of the roses, of the uncle miraculously cured of a deadly illness, and especially of her beautiful image on Juan’s mantle — convinced the people there was something to be considered in Christianity. Within a short time, six million Native Mexicans had themselves baptized as Christians.
The first lesson is that God has chosen Mary to lead us to Jesus. No matter what critics may say of the devotion of Mexicans (and Mexican descendants) to Our Lady of Guadalupe, they owe theirChristianity to her influence. If it were not for her, they would not know her son, and so they are eternally grateful. The second lesson we take from Mary herself. Mary appeared to Juan Diego not as a European madonna but as a beautiful Aztec princess speaking to him in his own Aztec language. If we want to help someone appreciate the gospel we bring, we must appreciate the culture and the mentality in which they live their lives. By understanding them, we can help them to understand and know Christ. Our Lady of Guadalupe is patron of the Americas.
 

from Wikipedia

Our Lady of Guadalupe (Spanish: Nuestra Señora de Guadalupe), also known as the Virgin of Guadalupe (Spanish: Virgen de Guadalupe) is a celebrated Roman Catholic icon of the Virgin Mary.
Two accounts, published in the 1640s, one in Spanish, one in Nahuatl, tell how, while walking from his village to Mexico City in the early morning of December 9, 1531 (then the Feast of the Immaculate Conception in theSpanish Empire),[1] the peasant Juan Diego saw on the slopes of the Hill of Tepeyac a vision of a girl of fifteen or sixteen years of age, surrounded by light. Speaking to him in Nahuatl, the local language, she asked that a church be built at that site, in her honor; from her words, Juan Diego recognized the Lady as the Virgin Mary. Diego told his story to the Spanish Archbishop, Fray Juan de Zumárraga, who instructed him to return to Tepeyac Hill, and ask the lady for a miraculous sign to prove her identity. The Virgin told Juan Diego to gather flowers from the top of Tepeyac Hill. Although December was very late in the growing season for flowers to bloom, Juan Diego found at the usually barren hilltop Castilian roses, not native to Mexico, which the Virgin arranged in his peasant tilma cloak. When Juan Diego opened the cloak before Bishop Zumárraga on December 12, the flowers fell to the floor, and in their place was the image of the Virgin of Guadalupe, miraculously imprinted on the fabric.[2]
The icon is now displayed in the Basilica of Our Lady of Guadalupe, one of the most visited Marian shrines.[3]The icon is Mexico’s most popular religious and cultural image, bearing the titles: the Queen of Mexico,[4] and was once proclaimed Patroness of the Philippines (but later revised) by Pope Pius XI in 1935. In 1999, Pope John Paul II proclaimed the Virgin Mary Patroness of the Americas, Empress of Latin America, andProtectress of Unborn Children[5][6][7] under this Marian title.
Name

Detail of the face


In the earliest account of the apparition, the Nican Mopohua, written in theNahuatl language around 1556,[8] the Virgin Mary tells Juan Bernadino, the uncle of Juan Diego, that the image left on the tilma is to be known by the name “the Perfect Virgin, Holy Mary of Guadalupe.”[9]
Yet, there is no consensus among scholars today concerning how the name “Guadalupe” was ascribed to the image.[10] The various theories can be grouped into two major camps. The first is that the Spanish misunderstood a Nahuatl name. The second is that the Spanish name “Guadalupe”, like the Spanish Our Lady of Guadalupe, Extremadura, is the original name.
The first theory to promote a Nahuatl origin was that of Luis Becerra Tanco.”[10] In his 1675 work Felicidad de Mexico, Becerra Tanco claimed that Juan Bernardino and Juan Diego would not have been able to understand the name Guadalupe because the “d” and “g” sounds do not exist in Nahuatl. He proposed two Nahuatl alternative names that sound similar to “Guadalupe”, Tecuatlanopeuh [tekʷat͡ɬa’nopeʍ], “she whose origins were in the rocky summit”, andTecuantlaxopeuh [tekʷant͡ɬa’ʃopeʍ], “she who banishes those who devoured us.”[10]
It has also been suggested that the name is a Spanish version of the Nahuatl term, Coātlaxopeuh[koaːt͡ɬa’ʃopeʍ], meaning “the one who crushes the serpent” and that it may be referring to the feathered serpent Quetzacoatl.[11]
The theory promoting the Spanish language origin of the name claims that:
Juan Diego and Juan Bernardino would have been familiar with the Spanish language ”g” and “d” sounds since their baptismal names contain those sounds.
The lack of evidence of any other name for the Virgin during the almost 144 years between the apparition in 1531 and Becerra Tanco’s proposal in 1675, supports the Spanish “Guadalupe” as the original.
Documents written by contemporary Spaniards and Franciscan Friars arguing for the name to be changed to a native name such as “Tepeaca” or “Tepeaquilla” would not make sense if there was already an originalNahuatl name, suggesting the Spanish “Guadalupe” was the original.[12]
History
Following the Spanish Conquest in 1519–21, a temple of the mother-goddess Tonantzin at Tepeyac outside Mexico City, was destroyed and a chapel dedicated to the Virgin built on the site. Newly converted Indians continued to come from afar to worship there. The object of their worship, however, was equivocal, as they continued to address the Virgin Mary as Tonantzin.[13]
The first record of the painting’s existence was in 1556, when Archbishop Alonso de Montufar, a Dominican, preached a sermon commending popular devotion to Our Lady of Guadalupe, in regards to a painting in the chapel at Tepeyac, where certain miracles had lately been performed. Days later he was answered by Francisco de Bustamante, head of the Colony’s Franciscans and guardians of the chapel at Tepeyac, who delivered a sermon before the Viceroy expressing his concern that the Archbishop was promoting a superstitious regard for a painting by a native artist, Marcos Cipac de Aquino:

The devotion that has been growing in a chapel dedicated to Our Lady, called of Guadalupe, in this city is greatly harmful for the natives, because it makes them believe that the image painted by Marcos the Indian is in any way miraculous.[14]

The next day Archbishop Montufar opened an inquiry. The Franciscans repeated their claim that the image encouraged idolatry and superstition, and testified that it was painted by “Marcos the Indian.”[14] Appearing before the Dominicans, who favored allowing the Aztecs to venerate the Guadalupe, was the Archbishop himself. The matter ended with the Franciscans deprived of custody of the shrine[15] and the tilma mounted and displayed within a much enlarged church.[16]
The first extended account of the image and the apparition is in Imagen de la Virgen Maria, Madre de Dios de Guadalupe, a guide to the cult for Spanish-speakers published in 1648 by Miguel Sanchez, a diocesan priest of Mexico City.[17] A 36-page tract in Nahuatl language, Huei tlamahuiçoltica (“The Great Event”), was published in 1649 by Luis Lasso de la Vega, which has close affinity with Sánchez’s narrative. This tract contains Nican mopohua (“Here it is recounted”), a text about the Virgin which contains the story of the apparition and the supernatural origin of the image, plus two other sections, Nican motecpana (“Here is an ordered account”), describing fourteen miracles connected with Our Lady of Guadalupe, and Nican tlantica(“Here ends”), an account of the Virgin in New Spain.[18]
Juan Diego

Eighteenth-century painting of God the Father fashioning the image.


The growing fame of the image led to a parallel interest in Juan Diego. In 1666 the Church, with the aim of establishing a feast day in his name, began gathering information from people who reported having known him, and in 1723 a formal investigation into his life was ordered, and much information was gathered. In 1987, under Pope John Paul II, who took a special interest in saints and in non-European Catholics, the Congregation for the Causes of Saints declared him “venerable”, and on May 6, 1990, he was beatified by the Pope himself during Mass at the Basilica of Our Lady of Guadalupe in Mexico City, being declared “protector and advocate of the indigenous peoples,” with December 9 as his feast day.
At this point historians and theologians began to question the quality of the evidence regarding Juan Diego. There is no mention of him or his miraculous vision in the writings of bishop Zumárraga, into whose hands he delivered the miraculous image, nor in the record of the ecclesiastical inquiry of 1556, which omits him entirely, nor anywhere else before the mid-17th century. Doubts as to his reality were not new: in 1883 Joaquín García Icazbalceta, historian and biographer of Zumárraga, in a confidential report on the Lady of Guadalupe for Bishop Labastida, was very hesitant to support the story of the apparition and stated his conclusion that there was never such a person.[19] Neither were they welcome: as recently as 1996 the 83 year old abbot of the Basilica of Guadalupe,Guillermo Schulenburg, was forced to resign following an interview with the Catholic magazine Ixthus, when he said that Juan Diego was “a symbol, not a reality.”[20]
In 1995, with progress towards sanctification at a stand-still, Father Xavier Escalada, a Jesuit writing an encyclopedia of the Guadalupan legend, produced a deer skin codex, (Codex Escalada), illustrating the apparition and the life and death of Juan Diego. Although the very existence of this important document had been previously unknown, it bore the date 1548, placing it within the lifetime of those who had known Juan Diego, and bore the signatures of two trustworthy 16th century scholar-priests, Antonio Valeriano andBernardino de Sahagún, thus verifying its contents.[21] Some scholars remained unconvinced, describing the discovery of the Codex as “rather like finding a picture of St. Paul’s vision of Christ on the road to Damascus, drawn by St. Luke and signed by St. Peter”,[22] but Diego was declared a saint, with the name of Saint Juan Diego Cuauhtlatoatzin, in 2002.
Technical analyses

The original Tilma of Saint Juan Diego which hangs above the altar of the Guadalupe Basilica, Mexico City. It is encased in bulletproof glass in a low-oxygen atmosphere.


Neither the fabric (“the support”) nor the image (together, “the tilma”) has ever been analyzed using the full range of scientific resources available to museum conservationists. Nevertheless, four technical studies were conducted between 1751–2 and 1982. Of these, the findings of three have been published. All were commissioned by the authorized custodians of the tilma in the Basilica, and in every case the investigators had direct and unobstructed access to it.
Studies conducted between 1751–2 and 1982
MC  – in 1756 a prominent artist, Miguel Cabrera, published a report entitled “Maravilla Americana” containing the findings made by himself and six other painters in 1751 and 1752 from ocular and manual inspection.[23]G – José Antonio Flores Gómez, an art restorer, discussed in a 2002 interview with the Mexican journal Proceso (magazine)certain technical issues relative to the tilma, on which he had worked in 1947 and 1973.[24]PC – in 1979 Philip Callahan, biophysicist and USDA entomologist, specializing in Infrared imaging, took numerous infrared photographs of the front of the tilma. His findings, with photographs, were published in 1981.[25]R – “Proceso” also published in 2002 an interview with José Sol Rosales, formerly director of the Center for the Conservation and Listing of Heritage Artifacts (Patrimonio Artístico Mueble) of the National Institute of Fine Arts (INBA) in México City. This interview was interspersed with extracts from a report R had written in 1982 of the findings he had made during his inspection of the tilma that year using raking and UV light, and – at low magnification – a stereo microscope of the type used for surgery.[26]Summary conclusions (“contra” indicates a contrary finding)
(1) Support: The material of the support is soft to the touch (almost silken: MC; something like cotton: G) but to the eye it suggested a coarse weave of palm threads called “pita” or the rough fiber called “cotense” (MC), or ahemp and linen mixture (R); the traditional understanding is that it is ixtle, an agave fiber.(2) Ground, or Primer: R asserted (MC and PC contra) by ocular examination that the tilma was primed, though with primer “applied irregularly.” R does not clarify whether his observed “irregular” application entails that majorly the entire tilma was primed, or just certain areas – such as those areas of the tilma extrinsic to the image – where PC agrees had later additions. MC, alternatively, observed that the image had soaked through to the reverse of the tilma.[27](3) Under-drawing: PC asserted there was no under-drawing.(4) Brush-work: R suggested (PC contra) there was some visible brushwork on the original image, but at best in only one minute area of the image (“her eyes, including the irises, have outlines, apparently applied by a brush”).(5) Condition of the surface layer: The three most recent inspections agree (i) that significant additions have been made to the image, some of which were subsequently removed, and (ii) that the original image has been abraded and re-touched in places. Some flaking is visible (mostly along the line of the vertical seam, or at passages considered to be later additions).(6) Varnish: The tilma has never been varnished.(7) Binding Medium: R provisionally identified the pigments and binding medium (distemper) as consistent with 16th c. methods of painting sargas (MC, PC contra for different reasons), but the color values and luminosity are exceptional.
The technique of painting on fabric with water-soluble pigments (with or without primer or ground) is well-attested. The binding medium is generally animal glue or gum arabic (see: Distemper). Such an artifact is variously discussed in the literature as a tüchlein or sarga.[28] The tilma, considered as a type of sarga, is by no means unique, but its state of preservation is remarkable.
Religious significance
The iconography of the Virgin is impeccably Catholic:[29] Miguel Sanchez, the author of the 1648 tract Imagen de la Virgen María, described her as the Woman of the Apocalypse from the New Testament’s Revelation 12:1, “clothed with the sun, and the moon under her feet, and upon her head a crown of twelve stars,”[22][30] and she is also described as a representation of the Immaculate Conception.[22] Yet despite this orthodoxy the image also had a hidden layer of coded messages for the indigenous people of Mexico which goes a considerable way towards explaining her popularity.[31] Her blue-green mantle was the color reserved for the divine couple Ometecuhtli and Omecihuatl;[32] her belt is interpreted as a sign of pregnancy; and a cross-shaped image symbolizing the cosmos and called nahui-ollin is inscribed beneath the image’s sash.[33] She was called “mother of maguey,”[34] the source of the sacred beverage pulque,[35] ”the milk of the Virgin”,[36] and the rays of light surrounding her doubled as maguey spines.[34]
Cultural significance
Symbol of Mexico

Flag carried by Miguel Hidalgo and his insurgent army


Nuestra Señora de Guadalupe is recognized as a symbol of all Catholic Mexicans. Miguel Sánchez, the author of the first Spanish language apparition account, identified Guadalupe as Revelation’sWoman of the Apocalypse, and said:

this New World has been won and conquered by the hand of the Virgin Mary … [who had] prepared, disposed, and contrived her exquisite likeness in this her Mexican land, which was conquered for such a glorious purpose, won that there should appear so Mexican an image.[22]

Throughout the Mexican national history of the 19th and 20th centuries, the Guadalupan name and image have been unifying national symbols; the first President of Mexico (1824–29) changed his name from José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix toGuadalupe Victoria in honor of the Virgin of Guadalupe. FatherMiguel Hidalgo, in the Mexican War of Independence (1810), andEmiliano Zapata, in the Mexican Revolution (1910) led their respective armed forces with Guadalupan flags emblazoned with an image of Our Lady of Guadalupe. In 1999, the Church officially proclaimed her the Patroness of the Americas, the Empress of Latin America, and the Protectress of Unborn Children.[5]
In 1810 Miguel Hidalgo y Costilla initiated the bid for Mexican independence with his Grito de Dolores, with the cry “Death to the Spaniards and long live the Virgin of Guadalupe!” When Hidalgo’s mestizo-indigenous army attacked Guanajuato and Valladolid, they placed “the image of the Virgin of Guadalupe, which was the insignia of their enterprise, on sticks or on reeds painted different colors” and “they all wore a print of the Virgin on their hats.”[37] After Hidalgo’s death leadership of the revolution fell to a zambo/mestizo priest named José María Morelos, who led insurgent troops in the Mexican south. Morelos adopted the Virgin as the seal of his Congress of Chilpancingo, inscribing her feast day into the Chilpancingo constitution and declaring that Guadalupe was the power behind his victories:

New Spain puts less faith in its own efforts than in the power of God and the intercession of its Blessed Mother, who appeared within the precincts of Tepeyac as the miraculous image of Guadalupe that had come to comfort us, defend us, visibly be our protection.[37]

Simón Bolívar noticed the Guadalupan theme in these uprisings, and shortly before Morelos’ execution in 1815 wrote: “the leaders of the independence struggle have put fanaticism to use by proclaiming the famous Virgin of Guadalupe as the queen of the patriots, praying to her in times of hardship and displaying her on theirflags … the veneration for this image in Mexico far exceeds the greatest reverence that the shrewdest prophet might inspire.”[22] One of Morelos’ officers, Félix Fernández, would later become the first president of Mexico, even changing his name to Guadalupe Victoria.[37]
In 1914, Emiliano Zapata’s peasant army rose out of the south against the government of Porfirio Díaz. Though Zapata’s rebel forces were primarily interested in land reform – “tierra y libertad” (land and liberty) was theslogan of the uprising – when his peasant troops penetrated Mexico City they carried Guadalupan banners.[38] More recently, the contemporary Zapatista National Liberation Army (EZLN) named their “mobile city” in honor of the Virgin: it is called Guadalupe Tepeyac. EZLN spokesperson Subcomandante Marcos wrote a humorous letter in 1995 describing the EZLN bickering over what to do with a Guadalupe statue they had received as a gift.[39]
Mestizo culture

The original relic piece taken from the Tilma of Guadalupe. Cathedral of Our Lady of the Angels



"The Aztecs … had an elaborate, coherent symbolic system for making sense of their lives. When this was destroyed by the Spaniards, something new was needed to fill the void and make sense of New Spain … the image of Guadalupe served that purpose."[40]

Hernán Cortés, the Conquistador who overthrew the Aztec empire in 1521, was a native of Extremadura, home to Our Lady of Guadalupe. By the 16th century the Extremadura Guadalupe, a statue of the Virgin said to be carved by Saint Luke the Evangelist, was already a national icon. It was found at the beginning of the 14th century when the Virgin appeared to a humble shepherd and ordered him to dig at the site of the apparition. The recovered Virgin then miraculously helped to expel the Moors from Spain, and her small shrine evolved into the great Guadalupe monastery. One of the more remarkable attributes of the Guadalupe of Extremadura is that she is dark, like the Americans, and thus she became the perfect icon for the missionaries who followed Cortés to convert the natives to Christianity.[16]
According to the traditional account, the name of Guadalupe was chosen by the Virgin herself when she appeared on the hill outside Mexico City in 1531, ten years after the Conquest.[41] According to secular history, in 1555 Bishop Alonso de Montúfar commissioned a Virgin of Guadalupe from a native artist, who gave her the dark skin which his own people shared with the famous Extremadura Virgin.[16] Whatever the connection between the Mexican and her older Spanish namesake, the fused iconography of the Virgin and the indigenous Nahua goddessTonantzin provided a way for 16th-century Spaniards to gain converts among the indigenous population, while simultaneously allowing 16th century Mexicans to continue the practice of their native religion.[42]
Guadalupe continues to be a mixture of the cultures which blended to form Mexico, both racially and religiously,[43] ”the first mestiza”,[44] or “the first Mexican”.[45] ”bringing together people of distinct cultural heritages, while at the same time affirming their distinctness.”[46] As Jacques Lafaye wrote in Quetzalcoatl and Guadalupe, “as the Christians built their first churches with the rubble and the columns of the ancientpagan temples, so they often borrowed pagan customs for their own cult purposes.”[47] The author Judy King asserts that Guadalupe is a “common denominator” uniting Mexicans. Writing that Mexico is composed of a vast patchwork of differences – linguistic, ethnic, and class-based – King says “The Virgin of Guadalupe is the rubber band that binds this disparate nation into a whole.”[45] The Mexican novelist Carlos Fuentes once said that “you cannot truly be considered a Mexican unless you believe in the Virgin of Guadalupe.”[48] Nobel Literature laureate Octavio Paz wrote in 1974 that “the Mexican people, after more than two centuries of experiments, have faith only in the Virgin of Guadalupe and the National Lottery”.[49]
Roman Catholic Church
Beliefs and Miracles
Roman Catholic sources claim many miraculous and supernatural properties for the image such as that the tilma has maintained its structural integrity over nearly 500 years, while replicas normally last only about 15 years before suffering degradation;[50] that it repaired itself with no external help after a 1791 ammonia spill that did considerable damage, and that on 14 November 1921 a bomb damaged the altar, but left the icon unharmed.[51]
That in 1929 and 1951 photographers found a figure reflected in the Virgin’s eyes; upon inspection they said that the reflection was tripled in what is called the Purkinje effect, commonly found in human eyes.[52] An ophthalmologist, Dr. Jose Aste Tonsmann, later enlarged an image of the Virgin’s eyes by 2500x and claimed to have found not only the aforementioned single figure, but images of all the witnesses present when the tilmawas first revealed before Zumárraga in 1531, plus a small family group of mother, father, and a group of children, in the center of the Virgin’s eyes, fourteen people in all.[53]
Numerous Catholic websites repeat an unsourced claim[54] that in 1936 biochemist Richard Kuhn analyzed a sample of the fabric and announced that the pigments used were from no known source, whether animal, mineral or vegetable.[53] Dr. Philip Serna Callahan, who photographed the icon under infrared light, declared from his photographs that portions of the face, hands, robe, and mantle had been painted in one step, with no sketches or corrections and no visible brush strokes.[55]
Pontifical Pronouncements

Inside the Basilica of Our Lady of Guadalupe, in Mexico City


With the Papal Brief Non Est Equidem of May 25, 1754, Pope Benedict XIV declared Our Lady of Guadalupe patron of what was then called New Spain, corresponding to Spanish Central and Northern America, and approved liturgical texts for theHoly Mass and the Breviary in her honor. Pope Leo XIIIgranted new texts in 1891 and authorized coronation of the image in 1895. Pope Pius X proclaimed her patron of Latin America in 1910. Pope Pius XII declared the Virgin of Guadalupe “Queen of Mexico and Empress of the Americas” in 1945, and “Patroness of the Americas” in 1946. Pope John XXIII invoked her as “Mother of the Americas” in 1961, referring to her as Mother and Teacher of the Faith of All American populations, and in 1966 Pope Paul VI sent aGolden Rose to the shrine.[56]
In July 16, 1935, Pope Pius XI declared Our Lady of Guadalupe to be the Heavenly Patroness of the Philippines and was signed and attested by Vatican Secretary of State, Cardinal Eugenio Pacelli (later Pope Pius XII).[5][57][58] This was revised in September 12, 1942, when Guadalupe became the secondary “Patroness of the Philippines” when Pope Pius XII installed the Immaculate Conception as the Principal Patroness of the Filipino people through the Papal Bull Impositi Nobis, though her feast day is still widely celebrated in the archipelago. Today, the Blessed Virgin Mary under this title of Our Lady of Guadalupe is especially invoked by the Catholic bishops and laypeople who oppose the legalization of abortion and the passage of the Philippine Reproductive Health Bill.
Pope John Paul II visited the shrine in the course of his first journey outside Italy as Pope from January 26–31, 1979, and again when he beatified Juan Diego there on May 6, 1990. In 1992 he dedicated to Our Lady of Guadalupe a chapel within St. Peter’s Basilica in the Vatican. At the request of the Special Assembly for the Americas of the Synod of Bishops, he named Our Lady of Guadalupe patron of the Americas on January 22, 1999 (with the result that her liturgical celebration had, throughout the Americas, the rank of solemnity), and visited the shrine again on the following day.
On July 31, 2002, the Pope canonized Juan Diego before a crowd of 12 million, and later that year included in the General Calendar of the Roman Rite, as optional memorials, the liturgical celebrations of Saint Juan Diego Cuauhtlatoatzin (December 9) and Our Lady of Guadalupe (December 12).[56]
Devotions and Veneration
The shrine of the Virgin of Guadalupe is the most visited Catholic pilgrimage destination in the world. Over the Friday and Saturday of December 11 to 12, 2009, a record number of 6.1 million pilgrims visited the Basilica of Guadalupe in Mexico City to commemorate the anniversary of the apparition.[59]
The Virgin of Guadalupe is considered the Patroness of Mexico and the Continental Americas; she is also venerated by Native Americans, on the account of the devotion calling for the conversion of the Americas. Replicas of the tilma can be found in thousands of churches throughout the world, and numerous parishesbear her name.
Due to a claim that her black girdle indicates pregnancy on the image, the Blessed Virgin Mary, under this title is popularly invoked as Patroness of the Unborn and a common image for the Pro-Life movement.
Buildings Named in Honor of Guadalupe
The Basilica of Guadalupe, the shrine founded on the original site on Tepeyac Hill in Mexico City
Fresco Cycle of The Miracles of the Virgin of Guadalupe by Fernando Leal, at Basilica of Guadalupe, Mexico City
The Basílica of Guadalupe in Monterrey, Nuevo León, Mexico
The Cathedral of Our Lady of Guadalupe in Zamora, Michoacán, Mexico.
The Cathedral Santuario de Guadalupe in Dallas, Texas, United States.
The Shrine of Our Lady of Guadalupe in La Crosse, Wisconsin, United States.
The National Shrine of Our Lady of Guadalupe in Cebu City, Philippines
The National Shrine of Our Lady Of Guadalupe in Makati City, Philippines.
Our Lady of Guadalupe Shrine, Des Plaines, Illinois, United States.
Church of Our Lady of Guadalupe, Puchong, Selangor, Malaysia.
Santuario de Guadalupe, Santa Fe, New Mexico, United States.
Basílica Menor de Santa María de Guadalupe de El Carrizal, Falcón, Venezuela
Basílica Menor de Nuestra Señora de Guadalupe, Ponce, Puerto Rico.
Church of Our Lady of Guadalupe in Valladolid, Negros Occidental, Philippines.
See also

Marian apparition
Mariology
Cathedral Our Lady of Guadalupe
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Coordinates: 19°29′04″N 99°07′02″W / 19.48444°N 99.11722°W

Our Lady of Guadalupe

Our Lady of Guadalupe

Our Lady of Guadalupe

Feastday: December 12
Patron of the Americas

Our Lady of Guadalupe December 12 (USA) When we reflect on the feast of Our Lady of Guadalupe we learn two important lessons, one of faith and one of understanding.

Missionaries who first came to Mexico with the conquistadors had little success in the beginning. After nearly a generation, only a few hundred Native Mexicans had converted to the Christianfaith. Whether they simply did not understand what the missionaries had to offer or whether they resented these people who made them slaves, Christianity was not popular among the native people.

Then in 1531 miracles began to happen. Jesus’ own mother appeared to humble Juan Diego. The signs — of the roses, of the uncle miraculously cured of a deadly illness, and especially of her beautiful image on Juan’s mantle — convinced the people there was something to be considered in Christianity. Within a short time, six million Native Mexicans had themselves baptized as Christians.

The first lesson is that God has chosen Mary to lead us to Jesus. No matter what critics may say of the devotion of Mexicans (and Mexican descendants) to Our Lady of Guadalupe, they owe theirChristianity to her influence. If it were not for her, they would not know her son, and so they are eternally grateful. The second lesson we take from Mary herself. Mary appeared to Juan Diego not as a European madonna but as a beautiful Aztec princess speaking to him in his own Aztec language. If we want to help someone appreciate the gospel we bring, we must appreciate the culture and the mentality in which they live their lives. By understanding them, we can help them to understand and know Christ. Our Lady of Guadalupe is patron of the Americas.

 
from Wikipedia

Our Lady of Guadalupe (Spanish: Nuestra Señora de Guadalupe), also known as the Virgin of Guadalupe (Spanish: Virgen de Guadalupe) is a celebrated Roman Catholic icon of the Virgin Mary.

Two accounts, published in the 1640s, one in Spanish, one in Nahuatl, tell how, while walking from his village to Mexico City in the early morning of December 9, 1531 (then the Feast of the Immaculate Conception in theSpanish Empire),[1] the peasant Juan Diego saw on the slopes of the Hill of Tepeyac a vision of a girl of fifteen or sixteen years of age, surrounded by light. Speaking to him in Nahuatl, the local language, she asked that a church be built at that site, in her honor; from her words, Juan Diego recognized the Lady as the Virgin Mary. Diego told his story to the Spanish Archbishop, Fray Juan de Zumárraga, who instructed him to return to Tepeyac Hill, and ask the lady for a miraculous sign to prove her identity. The Virgin told Juan Diego to gather flowers from the top of Tepeyac Hill. Although December was very late in the growing season for flowers to bloom, Juan Diego found at the usually barren hilltop Castilian roses, not native to Mexico, which the Virgin arranged in his peasant tilma cloak. When Juan Diego opened the cloak before Bishop Zumárraga on December 12, the flowers fell to the floor, and in their place was the image of the Virgin of Guadalupe, miraculously imprinted on the fabric.[2]

The icon is now displayed in the Basilica of Our Lady of Guadalupe, one of the most visited Marian shrines.[3]The icon is Mexico’s most popular religious and cultural image, bearing the titles: the Queen of Mexico,[4] and was once proclaimed Patroness of the Philippines (but later revised) by Pope Pius XI in 1935. In 1999, Pope John Paul II proclaimed the Virgin Mary Patroness of the AmericasEmpress of Latin America, andProtectress of Unborn Children[5][6][7] under this Marian title.

Name

Detail of the face

In the earliest account of the apparition, the Nican Mopohua, written in theNahuatl language around 1556,[8] the Virgin Mary tells Juan Bernadino, the uncle of Juan Diego, that the image left on the tilma is to be known by the name “the Perfect Virgin, Holy Mary of Guadalupe.”[9]

Yet, there is no consensus among scholars today concerning how the name “Guadalupe” was ascribed to the image.[10] The various theories can be grouped into two major camps. The first is that the Spanish misunderstood a Nahuatl name. The second is that the Spanish name “Guadalupe”, like the Spanish Our Lady of Guadalupe, Extremadura, is the original name.

The first theory to promote a Nahuatl origin was that of Luis Becerra Tanco.”[10] In his 1675 work Felicidad de Mexico, Becerra Tanco claimed that Juan Bernardino and Juan Diego would not have been able to understand the name Guadalupe because the “d” and “g” sounds do not exist in Nahuatl. He proposed two Nahuatl alternative names that sound similar to “Guadalupe”, Tecuatlanopeuh [tekʷat͡ɬa’nopeʍ], “she whose origins were in the rocky summit”, andTecuantlaxopeuh [tekʷant͡ɬa’ʃopeʍ], “she who banishes those who devoured us.”[10]

It has also been suggested that the name is a Spanish version of the Nahuatl term, Coātlaxopeuh[koaːt͡ɬa’ʃopeʍ], meaning “the one who crushes the serpent” and that it may be referring to the feathered serpent Quetzacoatl.[11]

The theory promoting the Spanish language origin of the name claims that:

  • Juan Diego and Juan Bernardino would have been familiar with the Spanish language ”g” and “d” sounds since their baptismal names contain those sounds.
  • The lack of evidence of any other name for the Virgin during the almost 144 years between the apparition in 1531 and Becerra Tanco’s proposal in 1675, supports the Spanish “Guadalupe” as the original.
  • Documents written by contemporary Spaniards and Franciscan Friars arguing for the name to be changed to a native name such as “Tepeaca” or “Tepeaquilla” would not make sense if there was already an originalNahuatl name, suggesting the Spanish “Guadalupe” was the original.[12]

History

Following the Spanish Conquest in 1519–21, a temple of the mother-goddess Tonantzin at Tepeyac outside Mexico City, was destroyed and a chapel dedicated to the Virgin built on the site. Newly converted Indians continued to come from afar to worship there. The object of their worship, however, was equivocal, as they continued to address the Virgin Mary as Tonantzin.[13]

The first record of the painting’s existence was in 1556, when Archbishop Alonso de Montufar, a Dominican, preached a sermon commending popular devotion to Our Lady of Guadalupe, in regards to a painting in the chapel at Tepeyac, where certain miracles had lately been performed. Days later he was answered by Francisco de Bustamante, head of the Colony’s Franciscans and guardians of the chapel at Tepeyac, who delivered a sermon before the Viceroy expressing his concern that the Archbishop was promoting a superstitious regard for a painting by a native artist, Marcos Cipac de Aquino:

The devotion that has been growing in a chapel dedicated to Our Lady, called of Guadalupe, in this city is greatly harmful for the natives, because it makes them believe that the image painted by Marcos the Indian is in any way miraculous.[14]

The next day Archbishop Montufar opened an inquiry. The Franciscans repeated their claim that the image encouraged idolatry and superstition, and testified that it was painted by “Marcos the Indian.”[14] Appearing before the Dominicans, who favored allowing the Aztecs to venerate the Guadalupe, was the Archbishop himself. The matter ended with the Franciscans deprived of custody of the shrine[15] and the tilma mounted and displayed within a much enlarged church.[16]

The first extended account of the image and the apparition is in Imagen de la Virgen Maria, Madre de Dios de Guadalupe, a guide to the cult for Spanish-speakers published in 1648 by Miguel Sanchez, a diocesan priest of Mexico City.[17] A 36-page tract in Nahuatl language, Huei tlamahuiçoltica (“The Great Event”), was published in 1649 by Luis Lasso de la Vega, which has close affinity with Sánchez’s narrative. This tract contains Nican mopohua (“Here it is recounted”), a text about the Virgin which contains the story of the apparition and the supernatural origin of the image, plus two other sections, Nican motecpana (“Here is an ordered account”), describing fourteen miracles connected with Our Lady of Guadalupe, and Nican tlantica(“Here ends”), an account of the Virgin in New Spain.[18]

Juan Diego

Eighteenth-century painting of God the Father fashioning the image.

The growing fame of the image led to a parallel interest in Juan Diego. In 1666 the Church, with the aim of establishing a feast day in his name, began gathering information from people who reported having known him, and in 1723 a formal investigation into his life was ordered, and much information was gathered. In 1987, under Pope John Paul II, who took a special interest in saints and in non-European Catholics, the Congregation for the Causes of Saints declared him “venerable”, and on May 6, 1990, he was beatified by the Pope himself during Mass at the Basilica of Our Lady of Guadalupe in Mexico City, being declared “protector and advocate of the indigenous peoples,” with December 9 as his feast day.

At this point historians and theologians began to question the quality of the evidence regarding Juan Diego. There is no mention of him or his miraculous vision in the writings of bishop Zumárraga, into whose hands he delivered the miraculous image, nor in the record of the ecclesiastical inquiry of 1556, which omits him entirely, nor anywhere else before the mid-17th century. Doubts as to his reality were not new: in 1883 Joaquín García Icazbalceta, historian and biographer of Zumárraga, in a confidential report on the Lady of Guadalupe for Bishop Labastida, was very hesitant to support the story of the apparition and stated his conclusion that there was never such a person.[19] Neither were they welcome: as recently as 1996 the 83 year old abbot of the Basilica of Guadalupe,Guillermo Schulenburg, was forced to resign following an interview with the Catholic magazine Ixthus, when he said that Juan Diego was “a symbol, not a reality.”[20]

In 1995, with progress towards sanctification at a stand-still, Father Xavier Escalada, a Jesuit writing an encyclopedia of the Guadalupan legend, produced a deer skin codex, (Codex Escalada), illustrating the apparition and the life and death of Juan Diego. Although the very existence of this important document had been previously unknown, it bore the date 1548, placing it within the lifetime of those who had known Juan Diego, and bore the signatures of two trustworthy 16th century scholar-priests, Antonio Valeriano andBernardino de Sahagún, thus verifying its contents.[21] Some scholars remained unconvinced, describing the discovery of the Codex as “rather like finding a picture of St. Paul’s vision of Christ on the road to Damascus, drawn by St. Luke and signed by St. Peter”,[22] but Diego was declared a saint, with the name of Saint Juan Diego Cuauhtlatoatzin, in 2002.

Technical analyses

The original Tilma of Saint Juan Diego which hangs above the altar of the Guadalupe Basilica, Mexico City. It is encased in bulletproof glass in a low-oxygen atmosphere.

Neither the fabric (“the support”) nor the image (together, “the tilma”) has ever been analyzed using the full range of scientific resources available to museum conservationists. Nevertheless, four technical studies were conducted between 1751–2 and 1982. Of these, the findings of three have been published. All were commissioned by the authorized custodians of the tilma in the Basilica, and in every case the investigators had direct and unobstructed access to it.

Studies conducted between 1751–2 and 1982

MC – in 1756 a prominent artist, Miguel Cabrera, published a report entitled “Maravilla Americana” containing the findings made by himself and six other painters in 1751 and 1752 from ocular and manual inspection.[23]G – José Antonio Flores Gómez, an art restorer, discussed in a 2002 interview with the Mexican journal Proceso (magazine)certain technical issues relative to the tilma, on which he had worked in 1947 and 1973.[24]PC – in 1979 Philip Callahan, biophysicist and USDA entomologist, specializing in Infrared imaging, took numerous infrared photographs of the front of the tilma. His findings, with photographs, were published in 1981.[25]R – “Proceso” also published in 2002 an interview with José Sol Rosales, formerly director of the Center for the Conservation and Listing of Heritage Artifacts (Patrimonio Artístico Mueble) of the National Institute of Fine Arts (INBA) in México City. This interview was interspersed with extracts from a report R had written in 1982 of the findings he had made during his inspection of the tilma that year using raking and UV light, and – at low magnification – a stereo microscope of the type used for surgery.[26]

Summary conclusions (“contra” indicates a contrary finding)

(1) Support: The material of the support is soft to the touch (almost silken: MC; something like cotton: G) but to the eye it suggested a coarse weave of palm threads called “pita” or the rough fiber called “cotense” (MC), or ahemp and linen mixture (R); the traditional understanding is that it is ixtle, an agave fiber.(2) Ground, or Primer: R asserted (MC and PC contra) by ocular examination that the tilma was primed, though with primer “applied irregularly.” R does not clarify whether his observed “irregular” application entails that majorly the entire tilma was primed, or just certain areas – such as those areas of the tilma extrinsic to the image – where PC agrees had later additions. MC, alternatively, observed that the image had soaked through to the reverse of the tilma.[27](3) Under-drawing: PC asserted there was no under-drawing.(4) Brush-work: R suggested (PC contra) there was some visible brushwork on the original image, but at best in only one minute area of the image (“her eyes, including the irises, have outlines, apparently applied by a brush”).(5) Condition of the surface layer: The three most recent inspections agree (i) that significant additions have been made to the image, some of which were subsequently removed, and (ii) that the original image has been abraded and re-touched in places. Some flaking is visible (mostly along the line of the vertical seam, or at passages considered to be later additions).(6) Varnish: The tilma has never been varnished.(7) Binding Medium: R provisionally identified the pigments and binding medium (distemper) as consistent with 16th c. methods of painting sargas (MC, PC contra for different reasons), but the color values and luminosity are exceptional.

The technique of painting on fabric with water-soluble pigments (with or without primer or ground) is well-attested. The binding medium is generally animal glue or gum arabic (see: Distemper). Such an artifact is variously discussed in the literature as a tüchlein or sarga.[28] The tilma, considered as a type of sarga, is by no means unique, but its state of preservation is remarkable.

Religious significance

The iconography of the Virgin is impeccably Catholic:[29] Miguel Sanchez, the author of the 1648 tract Imagen de la Virgen María, described her as the Woman of the Apocalypse from the New Testament’s Revelation 12:1, “clothed with the sun, and the moon under her feet, and upon her head a crown of twelve stars,”[22][30] and she is also described as a representation of the Immaculate Conception.[22] Yet despite this orthodoxy the image also had a hidden layer of coded messages for the indigenous people of Mexico which goes a considerable way towards explaining her popularity.[31] Her blue-green mantle was the color reserved for the divine couple Ometecuhtli and Omecihuatl;[32] her belt is interpreted as a sign of pregnancy; and a cross-shaped image symbolizing the cosmos and called nahui-ollin is inscribed beneath the image’s sash.[33] She was called “mother of maguey,”[34] the source of the sacred beverage pulque,[35] ”the milk of the Virgin”,[36] and the rays of light surrounding her doubled as maguey spines.[34]

Cultural significance

Symbol of Mexico

Flag carried by Miguel Hidalgo and his insurgent army

Nuestra Señora de Guadalupe is recognized as a symbol of all Catholic Mexicans. Miguel Sánchez, the author of the first Spanish language apparition account, identified Guadalupe as Revelation’sWoman of the Apocalypse, and said:

this New World has been won and conquered by the hand of the Virgin Mary … [who had] prepared, disposed, and contrived her exquisite likeness in this her Mexican land, which was conquered for such a glorious purpose, won that there should appear so Mexican an image.[22]

Throughout the Mexican national history of the 19th and 20th centuries, the Guadalupan name and image have been unifying national symbols; the first President of Mexico (1824–29) changed his name from José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix toGuadalupe Victoria in honor of the Virgin of Guadalupe. FatherMiguel Hidalgo, in the Mexican War of Independence (1810), andEmiliano Zapata, in the Mexican Revolution (1910) led their respective armed forces with Guadalupan flags emblazoned with an image of Our Lady of Guadalupe. In 1999, the Church officially proclaimed her the Patroness of the Americas, the Empress of Latin America, and the Protectress of Unborn Children.[5]

In 1810 Miguel Hidalgo y Costilla initiated the bid for Mexican independence with his Grito de Dolores, with the cry “Death to the Spaniards and long live the Virgin of Guadalupe!” When Hidalgo’s mestizo-indigenous army attacked Guanajuato and Valladolid, they placed “the image of the Virgin of Guadalupe, which was the insignia of their enterprise, on sticks or on reeds painted different colors” and “they all wore a print of the Virgin on their hats.”[37] After Hidalgo’s death leadership of the revolution fell to a zambo/mestizo priest named José María Morelos, who led insurgent troops in the Mexican south. Morelos adopted the Virgin as the seal of his Congress of Chilpancingo, inscribing her feast day into the Chilpancingo constitution and declaring that Guadalupe was the power behind his victories:

New Spain puts less faith in its own efforts than in the power of God and the intercession of its Blessed Mother, who appeared within the precincts of Tepeyac as the miraculous image of Guadalupe that had come to comfort us, defend us, visibly be our protection.[37]

Simón Bolívar noticed the Guadalupan theme in these uprisings, and shortly before Morelos’ execution in 1815 wrote: “the leaders of the independence struggle have put fanaticism to use by proclaiming the famous Virgin of Guadalupe as the queen of the patriots, praying to her in times of hardship and displaying her on theirflags … the veneration for this image in Mexico far exceeds the greatest reverence that the shrewdest prophet might inspire.”[22] One of Morelos’ officers, Félix Fernández, would later become the first president of Mexico, even changing his name to Guadalupe Victoria.[37]

In 1914, Emiliano Zapata’s peasant army rose out of the south against the government of Porfirio Díaz. Though Zapata’s rebel forces were primarily interested in land reform – “tierra y libertad” (land and liberty) was theslogan of the uprising – when his peasant troops penetrated Mexico City they carried Guadalupan banners.[38] More recently, the contemporary Zapatista National Liberation Army (EZLN) named their “mobile city” in honor of the Virgin: it is called Guadalupe Tepeyac. EZLN spokesperson Subcomandante Marcos wrote a humorous letter in 1995 describing the EZLN bickering over what to do with a Guadalupe statue they had received as a gift.[39]

Mestizo culture

The original relic piece taken from the Tilma of Guadalupe. Cathedral of Our Lady of the Angels

"The Aztecs … had an elaborate, coherent symbolic system for making sense of their lives. When this was destroyed by the Spaniards, something new was needed to fill the void and make sense of New Spain … the image of Guadalupe served that purpose."[40]

Hernán Cortés, the Conquistador who overthrew the Aztec empire in 1521, was a native of Extremadura, home to Our Lady of Guadalupe. By the 16th century the Extremadura Guadalupe, a statue of the Virgin said to be carved by Saint Luke the Evangelist, was already a national icon. It was found at the beginning of the 14th century when the Virgin appeared to a humble shepherd and ordered him to dig at the site of the apparition. The recovered Virgin then miraculously helped to expel the Moors from Spain, and her small shrine evolved into the great Guadalupe monastery. One of the more remarkable attributes of the Guadalupe of Extremadura is that she is dark, like the Americans, and thus she became the perfect icon for the missionaries who followed Cortés to convert the natives to Christianity.[16]

According to the traditional account, the name of Guadalupe was chosen by the Virgin herself when she appeared on the hill outside Mexico City in 1531, ten years after the Conquest.[41] According to secular history, in 1555 Bishop Alonso de Montúfar commissioned a Virgin of Guadalupe from a native artist, who gave her the dark skin which his own people shared with the famous Extremadura Virgin.[16] Whatever the connection between the Mexican and her older Spanish namesake, the fused iconography of the Virgin and the indigenous Nahua goddessTonantzin provided a way for 16th-century Spaniards to gain converts among the indigenous population, while simultaneously allowing 16th century Mexicans to continue the practice of their native religion.[42]

Guadalupe continues to be a mixture of the cultures which blended to form Mexico, both racially and religiously,[43] ”the first mestiza”,[44] or “the first Mexican”.[45] ”bringing together people of distinct cultural heritages, while at the same time affirming their distinctness.”[46] As Jacques Lafaye wrote in Quetzalcoatl and Guadalupe, “as the Christians built their first churches with the rubble and the columns of the ancientpagan temples, so they often borrowed pagan customs for their own cult purposes.”[47] The author Judy King asserts that Guadalupe is a “common denominator” uniting Mexicans. Writing that Mexico is composed of a vast patchwork of differences – linguistic, ethnic, and class-based – King says “The Virgin of Guadalupe is the rubber band that binds this disparate nation into a whole.”[45] The Mexican novelist Carlos Fuentes once said that “you cannot truly be considered a Mexican unless you believe in the Virgin of Guadalupe.”[48] Nobel Literature laureate Octavio Paz wrote in 1974 that “the Mexican people, after more than two centuries of experiments, have faith only in the Virgin of Guadalupe and the National Lottery”.[49]

Roman Catholic Church

Beliefs and Miracles

Roman Catholic sources claim many miraculous and supernatural properties for the image such as that the tilma has maintained its structural integrity over nearly 500 years, while replicas normally last only about 15 years before suffering degradation;[50] that it repaired itself with no external help after a 1791 ammonia spill that did considerable damage, and that on 14 November 1921 a bomb damaged the altar, but left the icon unharmed.[51]

That in 1929 and 1951 photographers found a figure reflected in the Virgin’s eyes; upon inspection they said that the reflection was tripled in what is called the Purkinje effect, commonly found in human eyes.[52] An ophthalmologist, Dr. Jose Aste Tonsmann, later enlarged an image of the Virgin’s eyes by 2500x and claimed to have found not only the aforementioned single figure, but images of all the witnesses present when the tilmawas first revealed before Zumárraga in 1531, plus a small family group of mother, father, and a group of children, in the center of the Virgin’s eyes, fourteen people in all.[53]

Numerous Catholic websites repeat an unsourced claim[54] that in 1936 biochemist Richard Kuhn analyzed a sample of the fabric and announced that the pigments used were from no known source, whether animal, mineral or vegetable.[53] Dr. Philip Serna Callahan, who photographed the icon under infrared light, declared from his photographs that portions of the face, hands, robe, and mantle had been painted in one step, with no sketches or corrections and no visible brush strokes.[55]

Pontifical Pronouncements

Inside the Basilica of Our Lady of Guadalupe, in Mexico City

With the Papal Brief Non Est Equidem of May 25, 1754, Pope Benedict XIV declared Our Lady of Guadalupe patron of what was then called New Spain, corresponding to Spanish Central and Northern America, and approved liturgical texts for theHoly Mass and the Breviary in her honor. Pope Leo XIIIgranted new texts in 1891 and authorized coronation of the image in 1895. Pope Pius X proclaimed her patron of Latin America in 1910. Pope Pius XII declared the Virgin of Guadalupe “Queen of Mexico and Empress of the Americas” in 1945, and “Patroness of the Americas” in 1946. Pope John XXIII invoked her as “Mother of the Americas” in 1961, referring to her as Mother and Teacher of the Faith of All American populations, and in 1966 Pope Paul VI sent aGolden Rose to the shrine.[56]

In July 16, 1935, Pope Pius XI declared Our Lady of Guadalupe to be the Heavenly Patroness of the Philippines and was signed and attested by Vatican Secretary of State, Cardinal Eugenio Pacelli (later Pope Pius XII).[5][57][58] This was revised in September 12, 1942, when Guadalupe became the secondary “Patroness of the Philippines” when Pope Pius XII installed the Immaculate Conception as the Principal Patroness of the Filipino people through the Papal Bull Impositi Nobis, though her feast day is still widely celebrated in the archipelago. Today, the Blessed Virgin Mary under this title of Our Lady of Guadalupe is especially invoked by the Catholic bishops and laypeople who oppose the legalization of abortion and the passage of the Philippine Reproductive Health Bill.

Pope John Paul II visited the shrine in the course of his first journey outside Italy as Pope from January 26–31, 1979, and again when he beatified Juan Diego there on May 6, 1990. In 1992 he dedicated to Our Lady of Guadalupe a chapel within St. Peter’s Basilica in the Vatican. At the request of the Special Assembly for the Americas of the Synod of Bishops, he named Our Lady of Guadalupe patron of the Americas on January 22, 1999 (with the result that her liturgical celebration had, throughout the Americas, the rank of solemnity), and visited the shrine again on the following day.

On July 31, 2002, the Pope canonized Juan Diego before a crowd of 12 million, and later that year included in the General Calendar of the Roman Rite, as optional memorials, the liturgical celebrations of Saint Juan Diego Cuauhtlatoatzin (December 9) and Our Lady of Guadalupe (December 12).[56]

Devotions and Veneration

The shrine of the Virgin of Guadalupe is the most visited Catholic pilgrimage destination in the world. Over the Friday and Saturday of December 11 to 12, 2009, a record number of 6.1 million pilgrims visited the Basilica of Guadalupe in Mexico City to commemorate the anniversary of the apparition.[59]

The Virgin of Guadalupe is considered the Patroness of Mexico and the Continental Americas; she is also venerated by Native Americans, on the account of the devotion calling for the conversion of the Americas. Replicas of the tilma can be found in thousands of churches throughout the world, and numerous parishesbear her name.

Due to a claim that her black girdle indicates pregnancy on the image, the Blessed Virgin Mary, under this title is popularly invoked as Patroness of the Unborn and a common image for the Pro-Life movement.

Buildings Named in Honor of Guadalupe

  • The Basilica of Guadalupe, the shrine founded on the original site on Tepeyac Hill in Mexico City
  • Fresco Cycle of The Miracles of the Virgin of Guadalupe by Fernando Leal, at Basilica of Guadalupe, Mexico City
  • The Basílica of Guadalupe in Monterrey, Nuevo León, Mexico
  • The Cathedral of Our Lady of Guadalupe in Zamora, Michoacán, Mexico.
  • The Cathedral Santuario de Guadalupe in Dallas, Texas, United States.
  • The Shrine of Our Lady of Guadalupe in La Crosse, Wisconsin, United States.
  • The National Shrine of Our Lady of Guadalupe in Cebu City, Philippines
  • The National Shrine of Our Lady Of Guadalupe in Makati City, Philippines.
  • Our Lady of Guadalupe Shrine, Des Plaines, Illinois, United States.
  • Church of Our Lady of Guadalupe, Puchong, Selangor, Malaysia.
  • Santuario de Guadalupe, Santa Fe, New Mexico, United States.
  • Basílica Menor de Santa María de Guadalupe de El Carrizal, Falcón, Venezuela
  • Basílica Menor de Nuestra Señora de Guadalupe, Ponce, Puerto Rico.
  • Church of Our Lady of Guadalupe in Valladolid, Negros Occidental, Philippines.

See also

  • Marian apparition
  • Mariology
  • Cathedral Our Lady of Guadalupe

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  25. ^ Callahan, Philip: “The Tilma Under Infra-Red Radiation”, CARA Studies in Popular Devotion, Vol. II, Guadalupan Studies, No. III (March 1981, 45pp.), Washington, D.C.; cf. Leatham, Miguel (2001). “Indigenista Hermeneutics and the Historical Meaning of Our Lady of Guadalupe of Mexico”. Folklore Forum. Google Docs. pp. 34–5.
  26. ^ Vera, Rodrigo: ”el análisis que ocultó el vaticano”, Revista Proceso N° 1333, May 18, 2002; cf. [2] and cf.idem, ”manos humanas pintaron la guadalupana”, Revista Proceso N° 1332, May 11, 2002, cf.http://www.ecultura.gob.mx/patrimonio/index.php?lan=
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  29. ^ McMenamin, M. (2006). “Our Lady of Guadalupe and Eucharistic Adoration”. Numismatics International Bulletin 41 (5): 91–97.
  30. ^ In fact, while the crown was part of the image until 1887-88, “[o]n February 23, 1888, [when] the image was removed to the nearby church of the Capuchin nuns … onlookers were surprised by the fact that there was no crown on the Virgin’s head” (The Guadalupan Controversies in Mexico, Stafford Poole, Stanford University Press, Aug 28, 2006, p. 60). Besides, “[w]hat is rarely mentioned is that the frame which surrounded the canvas was lowered to leave almost no space above the Virgin’s head, thereby obscuring the effects of the erasure” (D. A. Brading, Mexican Phoenix: Our Lady of Guadalupe, Cambridge University Press, 2002, p.307)
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  • NewAdvent.org, The Catholic Encyclopedia
  • (Spanish) ProyectoGuadalupe.com, Critical essays, iconography and documentary information about the Guadalupe
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Coordinates: 19°29′04″N 99°07′02″W / 19.48444°N 99.11722°W

Nossa Senhora de Guadalupe
12 de Dezembro


A- A+

Num sábado, no ano de 1531, a Virgem Santíssima apareceu a um indígena que, de seu lugarejo, caminhava para a cidade do México a fim de participar da catequese e da Santa Missa enquanto estava na colina de Tepeyac, perto da capital. Este índio convertido chamava-se Juan Diego (canonizado pelo Papa João Paulo II em 2002). Nossa Senhora disse então a Juan Diego que fosse até o bispo e lhe pedisse que naquele lugar fosse construído um santuário para a honra e glória de Deus. O bispo local, usando de prudência, pediu um sinal da Virgem ao indígena que, somente na terceira aparição, foi concedido. Isso ocorreu quando Juan Diego buscava um sacerdote para o tio doente: "Escute, meu filho, não há nada que temer, não fique preocupado nem assustado; não tema esta doença, nem outro qualquer dissabor ou aflição. Não estou eu aqui, a seu lado? Eu sou a sua Mãe dadivosa. Acaso não o escolhi para mim e o tomei aos meus cuidados? Que deseja mais do que isto? Não permita que nada o aflija e o perturbe. Quanto à doença do seu tio, ela não é mortal. Eu lhe peço, acredite agora mesmo, porque ele já está curado. Filho querido, essas rosas são o sinal que você vai levar ao Bispo. Diga-lhe em meu nome que, nessas rosas, ele verá minha vontade e a cumprirá. Você é meu embaixador e merece a minha confiança. Quando chegar diante dele, desdobre a sua "tilma" (manto) e mostre-lhe o que carrega, porém, só em sua presença. Diga-lhe tudo o que viu e ouviu, nada omita…"O prelado viu não somente as rosas, mas o milagre da imagem de Nossa Senhora de Guadalupe, pintada prodigiosamente no manto do humilde indígena. Ele levou o manto com a imagem da Santíssima Virgem para a capela, e ali, em meio às lágrimas, pediu perdão a Nossa Senhora. Era o dia 12 de dezembro de 1531. Uma linda confirmação deu-se quando Juan Diego fora visitar o seu tio, que sadio narrou: "Eu também a vi. Ela veio a esta casa e falou a mim. Disse-me também que desejava a construção de um templo na colina de Tepeyac e que sua imagem seria chamada de ‘Santa Maria de Guadalupe’, embora não tenha explicado o porquê". Diante de tudo isso muitos se converteram e o santuário foi construído.O grande milagre de Nossa Senhora de Guadalupe é a sua própria imagem. O tecido, feito de cacto, não dura mais de 20 anos e este já existe há mais de quatro séculos e meio. Durante 16 anos, a tela esteve totalmente desprotegida, sendo que a imagem nunca foi retocada e até hoje os peritos em pintura e química não encontraram na tela nenhum sinal de corrupção. No ano de 1971, alguns peritos inadvertidamente deixaram cair ácido nítrico sobre toda a pintura. E nem a força de um ácido tão corrosivo estragou ou manchou a imagem. Com a invenção e ampliação da fotografia descobriu-se que, assim como a figura das pessoas com as quais falamos se reflete em nossos olhos, da mesma forma a figura de Juan Diego, do referido bispo e do intérprete se refletiu e ficou gravada nos olhos do quadro de Nossa Senhora. Cientistas americanos chegaram à conclusão de que estas três figuras estampadas nos olhos de Nossa Senhora não são pintura, mas imagens gravadas nos olhos de uma pessoa viva. Declarou o Papa Bento XIV, em 1754: "Nela tudo é milagroso: uma Imagem que provém de flores colhidas num terreno totalmente estéril, no qual só podem crescer espinheiros… uma Imagem estampada numa tela tão rala que através dela pode se enxergar o povo e a nave da Igreja… Deus não agiu assim com nenhuma outra nação". Coroada em 1875 durante o Pontificado de Leão XIII, Nossa Senhora de Guadalupe foi declarada “Padroeira de toda a América” pelo Papa Pio XII no dia 12 de outubro de 1945. No dia 27 de janeiro de 1979, durante sua viagem apostólica ao México, o Papa João Paulo II visitou o Santuário de Nossa Senhora de Guadalupe e consagrou a Mãe Santíssima toda a América Latina, da qual a Virgem de Guadalupe é Padroeira. Nossa Senhora de Guadalupe, rogai por nós!

Nossa Senhora de Guadalupe

12 de Dezembro

A- A+

Nossa Senhora de GuadalupeNum sábado, no ano de 1531, a Virgem Santíssima apareceu a um indígena que, de seu lugarejo, caminhava para a cidade do México a fim de participar da catequese e da Santa Missa enquanto estava na colina de Tepeyac, perto da capital. Este índio convertido chamava-se Juan Diego (canonizado pelo Papa João Paulo II em 2002). 

Nossa Senhora disse então a Juan Diego que fosse até o bispo e lhe pedisse que naquele lugar fosse construído um santuário para a honra e glória de Deus. 

O bispo local, usando de prudência, pediu um sinal da Virgem ao indígena que, somente na terceira aparição, foi concedido. Isso ocorreu quando Juan Diego buscava um sacerdote para o tio doente: "Escute, meu filho, não há nada que temer, não fique preocupado nem assustado; não tema esta doença, nem outro qualquer dissabor ou aflição. Não estou eu aqui, a seu lado? Eu sou a sua Mãe dadivosa. Acaso não o escolhi para mim e o tomei aos meus cuidados? Que deseja mais do que isto? Não permita que nada o aflija e o perturbe. Quanto à doença do seu tio, ela não é mortal. Eu lhe peço, acredite agora mesmo, porque ele já está curado. Filho querido, essas rosas são o sinal que você vai levar ao Bispo. Diga-lhe em meu nome que, nessas rosas, ele verá minha vontade e a cumprirá. Você é meu embaixador e merece a minha confiança. Quando chegar diante dele, desdobre a sua "tilma" (manto) e mostre-lhe o que carrega, porém, só em sua presença. Diga-lhe tudo o que viu e ouviu, nada omita…"

O prelado viu não somente as rosas, mas o milagre da imagem de Nossa Senhora de Guadalupe, pintada prodigiosamente no manto do humilde indígena. Ele levou o manto com a imagem da Santíssima Virgem para a capela, e ali, em meio às lágrimas, pediu perdão a Nossa Senhora. Era o dia 12 de dezembro de 1531. 

Uma linda confirmação deu-se quando Juan Diego fora visitar o seu tio, que sadio narrou: "Eu também a vi. Ela veio a esta casa e falou a mim. Disse-me também que desejava a construção de um templo na colina de Tepeyac e que sua imagem seria chamada de ‘Santa Maria de Guadalupe’, embora não tenha explicado o porquê". Diante de tudo isso muitos se converteram e o santuário foi construído.

O grande milagre de Nossa Senhora de Guadalupe é a sua própria imagem. O tecido, feito de cacto, não dura mais de 20 anos e este já existe há mais de quatro séculos e meio. Durante 16 anos, a tela esteve totalmente desprotegida, sendo que a imagem nunca foi retocada e até hoje os peritos em pintura e química não encontraram na tela nenhum sinal de corrupção. 

No ano de 1971, alguns peritos inadvertidamente deixaram cair ácido nítrico sobre toda a pintura. E nem a força de um ácido tão corrosivo estragou ou manchou a imagem. Com a invenção e ampliação da fotografia descobriu-se que, assim como a figura das pessoas com as quais falamos se reflete em nossos olhos, da mesma forma a figura de Juan Diego, do referido bispo e do intérprete se refletiu e ficou gravada nos olhos do quadro de Nossa Senhora. Cientistas americanos chegaram à conclusão de que estas três figuras estampadas nos olhos de Nossa Senhora não são pintura, mas imagens gravadas nos olhos de uma pessoa viva. 

Declarou o Papa Bento XIV, em 1754: "Nela tudo é milagroso: uma Imagem que provém de flores colhidas num terreno totalmente estéril, no qual só podem crescer espinheiros… uma Imagem estampada numa tela tão rala que através dela pode se enxergar o povo e a nave da Igreja… Deus não agiu assim com nenhuma outra nação". 

Coroada em 1875 durante o Pontificado de Leão XIII, Nossa Senhora de Guadalupe foi declarada “Padroeira de toda a América” pelo Papa Pio XII no dia 12 de outubro de 1945. 

No dia 27 de janeiro de 1979, durante sua viagem apostólica ao México, o Papa João Paulo II visitou o Santuário de Nossa Senhora de Guadalupe e consagrou a Mãe Santíssima toda a América Latina, da qual a Virgem de Guadalupe é Padroeira. 


Nossa Senhora de Guadalupe, rogai por nós!






Autor: P. Dr. Eduardo Chávez Sánchez Juan Diego Cuauhtlatoatzin, SantoVidente de la Virgen de Guadalupe, 9 de Diciembre 

Vidente de la Virgen de Guadalupe
Juan Diego Cuauhtlatoatzin (que significa: Águila que habla o El que habla como águila), un indio humilde, de la etnia indígena de los chichimecas, nació en torno al año 1474, en Cuauhtitlán, que en ese tiempo pertenecía al reino de Texcoco. Juan Diego fue bautizado por los primeros franciscanos, aproximadamente en 1524. En 1531, Juan Diego era un hombre maduro, como de unos 57 años de edad; edificó a los demás con su testimonio y su palabra; de hecho, se acercaban a él para que intercediera por las necesidades, peticiones y súplicas de su pueblo; ya “que cuanto pedía y rogaba la Señora del cielo, todo se le concedía”. Juan Diego fue un hombre virtuoso, las semillas de estas virtudes habían sido inculcadas, cuidadas y protegidas por su ancestral cultura y educación, pero recibieron plenitud cuando Juan Diego tuvo el gran privilegio de encontrarse con la Madre de Dios, María Santísima de Guadalupe, siendo encomendado a portar a la cabeza de la Iglesia y al mundo entero el mensaje de unidad, de paz y de amor para todos los hombres; fue precisamente este encuentro y esta maravillosa misión lo que dio plenitud a cada una de las hermosas virtudes que estaban en el corazón de este humilde hombre y fueron convertidas en modelo de virtudes cristianas; Juan Diego fue un hombre humilde y sencillo, obediente y paciente, cimentado en la fe, de firme esperanza y de gran caridad. Poco después de haber vivido el importante momento de las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, Juan Diego se entregó plenamente al servicio de Dios y de su Madre, transmitía lo que había visto y oído, y oraba con gran devoción; aunque le apenaba mucho que su casa y pueblo quedaran distantes de la Ermita. Él quería estar cerca del Santuario para atenderlo todos los días, especialmente barriéndolo, que para los indígenas era un verdadero honor; como recordaba fray Gerónimo de Mendieta: “A los templos y a todas las cosas consagradas a Dios tienen mucha reverencia, y se precian los viejos, por muy principales que sean, de barrer las iglesias, guardando la costumbre de sus pasados en tiempos de su gentilidad, que en barrer los templos mostraban su devoción (aun los mismos señores).” Juan Diego se acercó a suplicarle al señor Obispo que lo dejara estar en cualquier parte que fuera, junto a las paredes de la Ermita para poder así servir todo el tiempo posible a la Señora del Cielo. El Obispo, que estimaba mucho a Juan Diego, accedió a su petición y permitió que se le construyera una casita junto a la Ermita. Viendo su tío Juan Bernardino que su sobrino servía muy bien a Nuestro Señor y a su preciosa Madre, quería seguirle, para estar juntos; “pero Juan Diego no accedió. Le dijo que convenía que se estuviera en su casa, para conservar las casas y tierras que sus padres y abuelos les dejaron”. Juan Diego manifestó la gran nobleza de corazón y su ferviente caridad cuando su tío estuvo gravemente enfermo; asimismo Juan Diego manifestó su fe al estar con el corazón alegre, ante las palabras que le dirigió Santa María de Guadalupe, quien le aseguró que su tío estaba completamente sano; fue un indio de una fuerza religiosa que envolvía toda su vida; que dejó sus casas y tierras para ir a vivir a una pobre choza, a un lado de la Ermita; a dedicarse completamente al servicio del templo de su amada Niña del Cielo, la Virgen Santa María de Guadalupe, quien había pedido ese templo para en él ofrecer su consuelo y su amor maternal a todos lo hombres y mujeres. Juan Diego tenía “sus ratos de oración en aquel modo que sabe Dios dar a entender a los que le aman y conforme a la capacidad de cada uno, ejercitándose en obras de virtud y mortificación.” También se nos refiriere en el Nican motecpana: “A diario se ocupaba en cosas espirituales y barría el templo. Se postraba delante de la Señora del Cielo y la invocaba con fervor; frecuentemente se confesaba, comulgaba, ayunaba, hacía penitencia, se disciplinaba, se ceñía cilicio de malla y escondía en la sombra para poder entregarse a solas a la oración y estar invocando a la Señora del cielo.” Toda persona que se acercaba a Juan Diego tuvo la oportunidad de conocer de viva voz los pormenores del Acontecimiento Guadalupano, la manera en que había ocurrido este encuentro maravilloso y el privilegio de haber sido el mensajero de la Virgen de Guadalupe; como lo indicó el indio Martín de San Luis cuando rindió su testimonio en 1666: “Todo lo cual lo contó el dicho Diego de Torres Bullón a este testigo con mucha distinción y claridad, que se lo había dicho y contado el mismo Indio Juan Diego, porque lo comunicaba.” Juan Diego se constituyó en un verdadero misionero. Cuando Juan Diego se casó con María Lucía, quien había muerto dos años antes de las Apariciones, habían escuchado un sermón a fray Toribio de Benavente en donde se exaltaba la castidad, que era agradable a Dios y a la Virgen Santísima, por lo que los dos decidieron vivirla; se nos refiere: “Era viudo: dos años antes de que se le apareciera la Inmaculada, murió su mujer, que se llamaba María Lucía. Ambos vivían castamente.” Como también lo testificó el P. Luis Becerra Tanco: “el indio Juan Diego y su mujer María Lucía, guardaron castidad desde que recibieron el agua del Bautismo Santo, por haber oído a uno de los primeros ministros evangélicos muchos encomios de la pureza y castidad y lo que ama nuestro Señor a las vírgenes, y esta fama fue constante a los que conocieron y comunicaron mucho tiempo estos dos casados”. Aunque esto no obsta de que Juan Diego haya tenido descendencia, sea antes del bautismo, sea por la línea de algún otro familiar; ya que, por fuentes históricas sabemos que Juan Diego efectivamente tuvo descendencia; sobre esto, uno de los principales documentos se conserva en el Archivo del Convento de Corpus Christi en la Ciudad de México, en el cual se declara: “Sor Gertrudis del Señor San José, sus padres caciques [indios nobles] Dn. Diego de Torres Vázquez y Da. María del la Ascención de la región di Xochiatlan […] y tenida por descendiente del dichoso Juan Diego.” Lo importante también es el hecho de que Juan Diego inspiró la búsqueda de la santidad y de la perfección de vida, incluso en medio de los miembros de su propia familia, ya que su tío, como ya veíamos, al constatar como Juan Diego se había entregado muy bien al servicio de la Virgen María de Guadalupe y de Dios, quiso seguirlo, aunque Juan Diego le convino que era preferible que se quedara en su casa; y ahora tenemos también este ejemplo de Sor Gertrudis del Señor San José, descendiente de Juan Diego, quien ingresó a un monasterio, a consagrar su vida al servicio de Dios, buscando esa perfección de vida, buscando la Santidad. Es un hecho que Juan Diego siempre edificó a los demás con su testimonio y su palabra; constantemente se acercaban a él para que intercediera por las necesidades, peticiones y súplicas de su pueblo; ya “que cuanto pedía y rogaba la Señora del cielo, todo se le concedía”. El indio Gabriel Xuárez, quien tenía entre 112 y 115 años cuando dio su testimonio en las Informaciones Jurídicas de 1666; declaró cómo Juan Diego era un verdadero intercesor de su pueblo, decía: “que la dicha Santa Imagen le dijo al dicho Juan Diego la parte y lugar, donde se le había de hacer la dicha Ermita que fue donde se le apareció, que la ha visto hecha y la vio empezar este testigo, como lleva dicho donde son muchos los hombres y mujeres que van a verla y visitarla como este testigo ha ido una y muchas veces a pedirle remedio, y del dicho indio Juan para que como su pueblo, interceda por él.” El anciano indio Gabriel Xuárez también señaló detalles importantes sobre la personalidad de Juan Diego y la gran confianza que le tenía el pueblo para que intercediera en sus necesidades: “el dicho Juan Diego, –decía Gabriel Xuárez– respecto de ser natural de él y del barrio de Tlayacac, era un Indio buen cristiano, temeroso de Dios, y de su conciencia, y que siempre le vieron vivir quieta y honestamente, sin dar nota, ni escándalo de su persona, que siempre le veían ocupado en ministerios del servicio de Dios Nuestro Señor, acudiendo muy puntualmente a la doctrina y divinos oficios, ejercitándose en ello muy ordinariamente porque a todos los Indios de aquel tiempo oía este testigo, decirles era varón santo, y que le llamaban el peregrino, porque siempre lo veían andar solo y solo se iba a la doctrina de la iglesia de Tlatelulco, y después que se le apareció al dicho Juan Diego la Virgen de Guadalupe, y dejó su pueblo, casas y tierras, dejándolas a su tío suyo, porque ya su mujer era muerta; se fue a vivir a una casa Juan Diego que se le hizo pegada a la dicha Ermita, y allá iban muy de ordinario los naturales de este dicho pueblo a verlo a dicho paraje y a pedirle intercediese con la Virgen Santísima les diese buenos temporales en sus milpas, porque en dicho tiempo todos lo tenían por Varón Santo.” La india doña Juana de la Concepción que también dio su testimonio en estas Informaciones, confirmó que Juan Diego, efectivamente, era un hombre santo, pues había visto a la Virgen: “todos los Indios e Indias –declaraba– de este dicho pueblo le iban a ver a la dicha Ermita, teniéndole siempre por un santo varón, y esta testigo no sólo lo oía decir a los dichos sus padres, sino a otras muchas personas”. Mientras que el indio Pablo Xuárez recordaba lo que había escuchado sobre el humilde indio mensajero de Nuestra Señora de Guadalupe, decía que para el pueblo, Juan Diego era tan virtuoso y santo que era un verdadero modelo a seguir, declaraba el testigo que Juan Diego era “amigo de que todos viviesen bien, porque como lleva referido decía la dicha su abuela que era un varón santo, y que pluguiese a Dios, que sus hijos y nietos fuesen como él, pues fue tan venturoso que hablaba con la Virgen, por cuya causa le tuvo siempre esta opinión y todos los de este pueblo.” El indio don Martín de San Luis incluso declaró que la gente del pueblo: “le veía hacer al dicho Juan Diego grandes penitencias y que en aquel tiempo le decían varón santísimo.” Como decíamos, Juan Diego murió en 1548, un poco después de su tío Juan Bernardino, el cual falleció el 15 de mayo de 1544; ambos fueron enterrados en el Santuario que tanto amaron. Se nos refiere en el Nican motecpana: “Después de diez y seis años de servir allí Juan Diego a la Señora del cielo, murió en el año de mil y quinientos y cuarenta y ocho, a la sazón que murió el señor obispo. A su tiempo le consoló mucho la Señora del cielo, quien le vio y le dijo que ya era hora de que fuese a conseguir y gozar en el cielo, cuanto le había prometido. También fue sepultado en el templo. Andaba en los setenta y cuatro años.” En el Nican motecpana se exaltó su santidad ejemplar: “¡Ojalá que así nosotros le sirvamos y que nos apartemos de todas las cosas perturbadoras de este mundo, para que también podamos alcanzar los eternos gozos del cielo!”
Consulta también: Juan Diego, el fenómeno guadalupano Carta Pastoral por la canonización de Juan Diego ¿Qué podemos aprender de Juan Diego Este día también se festeja a Santa Leocadia y a Santa Clara Isabel Fornari 

Autor: P. Dr. Eduardo Chávez Sánchez 
Juan Diego Cuauhtlatoatzin, SantoVidente de la Virgen de Guadalupe, 9 de Diciembre 

Juan Diego Cuauhtlatoatzin, Santo

Vidente de la Virgen de Guadalupe



Juan Diego Cuauhtlatoatzin (que significa: Águila que habla o El que habla como águila), un indio humilde, de la etnia indígena de los chichimecas, nació en torno al año 1474, en Cuauhtitlán, que en ese tiempo pertenecía al reino de Texcoco. Juan Diego fue bautizado por los primeros franciscanos, aproximadamente en 1524. En 1531, Juan Diego era un hombre maduro, como de unos 57 años de edad; edificó a los demás con su testimonio y su palabra; de hecho, se acercaban a él para que intercediera por las necesidades, peticiones y súplicas de su pueblo; ya “que cuanto pedía y rogaba la Señora del cielo, todo se le concedía”. 

Juan Diego fue un hombre virtuoso, las semillas de estas virtudes habían sido inculcadas, cuidadas y protegidas por su ancestral cultura y educación, pero recibieron plenitud cuando Juan Diego tuvo el gran privilegio de encontrarse con la Madre de Dios, María Santísima de Guadalupe, siendo encomendado a portar a la cabeza de la Iglesia y al mundo entero el mensaje de unidad, de paz y de amor para todos los hombres; fue precisamente este encuentro y esta maravillosa misión lo que dio plenitud a cada una de las hermosas virtudes que estaban en el corazón de este humilde hombre y fueron convertidas en modelo de virtudes cristianas; Juan Diego fue un hombre humilde y sencillo, obediente y paciente, cimentado en la fe, de firme esperanza y de gran caridad. 

Poco después de haber vivido el importante momento de las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, Juan Diego se entregó plenamente al servicio de Dios y de su Madre, transmitía lo que había visto y oído, y oraba con gran devoción; aunque le apenaba mucho que su casa y pueblo quedaran distantes de la Ermita. Él quería estar cerca del Santuario para atenderlo todos los días, especialmente barriéndolo, que para los indígenas era un verdadero honor; como recordaba fray Gerónimo de Mendieta: “A los templos y a todas las cosas consagradas a Dios tienen mucha reverencia, y se precian los viejos, por muy principales que sean, de barrer las iglesias, guardando la costumbre de sus pasados en tiempos de su gentilidad, que en barrer los templos mostraban su devoción (aun los mismos señores).” 

Juan Diego se acercó a suplicarle al señor Obispo que lo dejara estar en cualquier parte que fuera, junto a las paredes de la Ermita para poder así servir todo el tiempo posible a la Señora del Cielo. El Obispo, que estimaba mucho a Juan Diego, accedió a su petición y permitió que se le construyera una casita junto a la Ermita. Viendo su tío Juan Bernardino que su sobrino servía muy bien a Nuestro Señor y a su preciosa Madre, quería seguirle, para estar juntos; “pero Juan Diego no accedió. Le dijo que convenía que se estuviera en su casa, para conservar las casas y tierras que sus padres y abuelos les dejaron”. 

Juan Diego manifestó la gran nobleza de corazón y su ferviente caridad cuando su tío estuvo gravemente enfermo; asimismo Juan Diego manifestó su fe al estar con el corazón alegre, ante las palabras que le dirigió Santa María de Guadalupe, quien le aseguró que su tío estaba completamente sano; fue un indio de una fuerza religiosa que envolvía toda su vida; que dejó sus casas y tierras para ir a vivir a una pobre choza, a un lado de la Ermita; a dedicarse completamente al servicio del templo de su amada Niña del Cielo, la Virgen Santa María de Guadalupe, quien había pedido ese templo para en él ofrecer su consuelo y su amor maternal a todos lo hombres y mujeres. Juan Diego tenía “sus ratos de oración en aquel modo que sabe Dios dar a entender a los que le aman y conforme a la capacidad de cada uno, ejercitándose en obras de virtud y mortificación.” También se nos refiriere en el Nican motecpana: “A diario se ocupaba en cosas espirituales y barría el templo. Se postraba delante de la Señora del Cielo y la invocaba con fervor; frecuentemente se confesaba, comulgaba, ayunaba, hacía penitencia, se disciplinaba, se ceñía cilicio de malla y escondía en la sombra para poder entregarse a solas a la oración y estar invocando a la Señora del cielo.” 

Toda persona que se acercaba a Juan Diego tuvo la oportunidad de conocer de viva voz los pormenores del Acontecimiento Guadalupano, la manera en que había ocurrido este encuentro maravilloso y el privilegio de haber sido el mensajero de la Virgen de Guadalupe; como lo indicó el indio Martín de San Luis cuando rindió su testimonio en 1666: “Todo lo cual lo contó el dicho Diego de Torres Bullón a este testigo con mucha distinción y claridad, que se lo había dicho y contado el mismo Indio Juan Diego, porque lo comunicaba.” Juan Diego se constituyó en un verdadero misionero. 

Cuando Juan Diego se casó con María Lucía, quien había muerto dos años antes de las Apariciones, habían escuchado un sermón a fray Toribio de Benavente en donde se exaltaba la castidad, que era agradable a Dios y a la Virgen Santísima, por lo que los dos decidieron vivirla; se nos refiere: “Era viudo: dos años antes de que se le apareciera la Inmaculada, murió su mujer, que se llamaba María Lucía. Ambos vivían castamente.” Como también lo testificó el P. Luis Becerra Tanco: “el indio Juan Diego y su mujer María Lucía, guardaron castidad desde que recibieron el agua del Bautismo Santo, por haber oído a uno de los primeros ministros evangélicos muchos encomios de la pureza y castidad y lo que ama nuestro Señor a las vírgenes, y esta fama fue constante a los que conocieron y comunicaron mucho tiempo estos dos casados”. Aunque esto no obsta de que Juan Diego haya tenido descendencia, sea antes del bautismo, sea por la línea de algún otro familiar; ya que, por fuentes históricas sabemos que Juan Diego efectivamente tuvo descendencia; sobre esto, uno de los principales documentos se conserva en el Archivo del Convento de Corpus Christi en la Ciudad de México, en el cual se declara: “Sor Gertrudis del Señor San José, sus padres caciques [indios nobles] Dn. Diego de Torres Vázquez y Da. María del la Ascención de la región di Xochiatlan […] y tenida por descendiente del dichoso Juan Diego.” Lo importante también es el hecho de que Juan Diego inspiró la búsqueda de la santidad y de la perfección de vida, incluso en medio de los miembros de su propia familia, ya que su tío, como ya veíamos, al constatar como Juan Diego se había entregado muy bien al servicio de la Virgen María de Guadalupe y de Dios, quiso seguirlo, aunque Juan Diego le convino que era preferible que se quedara en su casa; y ahora tenemos también este ejemplo de Sor Gertrudis del Señor San José, descendiente de Juan Diego, quien ingresó a un monasterio, a consagrar su vida al servicio de Dios, buscando esa perfección de vida, buscando la Santidad. 

Es un hecho que Juan Diego siempre edificó a los demás con su testimonio y su palabra; constantemente se acercaban a él para que intercediera por las necesidades, peticiones y súplicas de su pueblo; ya “que cuanto pedía y rogaba la Señora del cielo, todo se le concedía”. 

El indio Gabriel Xuárez, quien tenía entre 112 y 115 años cuando dio su testimonio en las Informaciones Jurídicas de 1666; declaró cómo Juan Diego era un verdadero intercesor de su pueblo, decía: “que la dicha Santa Imagen le dijo al dicho Juan Diego la parte y lugar, donde se le había de hacer la dicha Ermita que fue donde se le apareció, que la ha visto hecha y la vio empezar este testigo, como lleva dicho donde son muchos los hombres y mujeres que van a verla y visitarla como este testigo ha ido una y muchas veces a pedirle remedio, y del dicho indio Juan para que como su pueblo, interceda por él.” El anciano indio Gabriel Xuárez también señaló detalles importantes sobre la personalidad de Juan Diego y la gran confianza que le tenía el pueblo para que intercediera en sus necesidades: “el dicho Juan Diego, –decía Gabriel Xuárez– respecto de ser natural de él y del barrio de Tlayacac, era un Indio buen cristiano, temeroso de Dios, y de su conciencia, y que siempre le vieron vivir quieta y honestamente, sin dar nota, ni escándalo de su persona, que siempre le veían ocupado en ministerios del servicio de Dios Nuestro Señor, acudiendo muy puntualmente a la doctrina y divinos oficios, ejercitándose en ello muy ordinariamente porque a todos los Indios de aquel tiempo oía este testigo, decirles era varón santo, y que le llamaban el peregrino, porque siempre lo veían andar solo y solo se iba a la doctrina de la iglesia de Tlatelulco, y después que se le apareció al dicho Juan Diego la Virgen de Guadalupe, y dejó su pueblo, casas y tierras, dejándolas a su tío suyo, porque ya su mujer era muerta; se fue a vivir a una casa Juan Diego que se le hizo pegada a la dicha Ermita, y allá iban muy de ordinario los naturales de este dicho pueblo a verlo a dicho paraje y a pedirle intercediese con la Virgen Santísima les diese buenos temporales en sus milpas, porque en dicho tiempo todos lo tenían por Varón Santo.” 

La india doña Juana de la Concepción que también dio su testimonio en estas Informaciones, confirmó que Juan Diego, efectivamente, era un hombre santo, pues había visto a la Virgen: “todos los Indios e Indias –declaraba– de este dicho pueblo le iban a ver a la dicha Ermita, teniéndole siempre por un santo varón, y esta testigo no sólo lo oía decir a los dichos sus padres, sino a otras muchas personas”. Mientras que el indio Pablo Xuárez recordaba lo que había escuchado sobre el humilde indio mensajero de Nuestra Señora de Guadalupe, decía que para el pueblo, Juan Diego era tan virtuoso y santo que era un verdadero modelo a seguir, declaraba el testigo que Juan Diego era “amigo de que todos viviesen bien, porque como lleva referido decía la dicha su abuela que era un varón santo, y que pluguiese a Dios, que sus hijos y nietos fuesen como él, pues fue tan venturoso que hablaba con la Virgen, por cuya causa le tuvo siempre esta opinión y todos los de este pueblo.” El indio don Martín de San Luis incluso declaró que la gente del pueblo: “le veía hacer al dicho Juan Diego grandes penitencias y que en aquel tiempo le decían varón santísimo.” 

Como decíamos, Juan Diego murió en 1548, un poco después de su tío Juan Bernardino, el cual falleció el 15 de mayo de 1544; ambos fueron enterrados en el Santuario que tanto amaron. Se nos refiere en el Nican motecpana: “Después de diez y seis años de servir allí Juan Diego a la Señora del cielo, murió en el año de mil y quinientos y cuarenta y ocho, a la sazón que murió el señor obispo. A su tiempo le consoló mucho la Señora del cielo, quien le vio y le dijo que ya era hora de que fuese a conseguir y gozar en el cielo, cuanto le había prometido. También fue sepultado en el templo. Andaba en los setenta y cuatro años.” En el Nican motecpana se exaltó su santidad ejemplar: “¡Ojalá que así nosotros le sirvamos y que nos apartemos de todas las cosas perturbadoras de este mundo, para que también podamos alcanzar los eternos gozos del cielo!”


Consulta también: 

Juan Diego, el fenómeno guadalupano 

Carta Pastoral por la canonización de Juan Diego 

¿Qué podemos aprender de Juan Diego 

Este día también se festeja a Santa Leocadia y a Santa Clara Isabel Fornari 

St. Juan Diego
December 9
by americancatholic.org | Source: americancatholic.org

Thousands of people gathered in the Basilica of Our Lady of Guadalupe July 31, 2002, for the canonization of Juan Diego, to whom the Blessed Mother appeared in the 16th century. Pope John Paul II celebrated the ceremony at which the poor Indian peasant became the Church’s first saint indigenous to the Americas.

   The Holy Father called the new saint “a simple, humble Indian” who accepted Christianity without giving up his identity as an Indian. “In praising the Indian Juan Diego, I want to express to all of you the closeness of the church and the pope, embracing you with love and encouraging you to overcome with hope the difficult times you are going through,” John Paul said. Among the thousands present for the event were members of Mexico’s 64 indigenous groups.

   First called Cuauhtlatohuac (“The eagle who speaks”), Juan Diego’s name is forever linked with Our Lady of Guadalupe because it was to him that she first appeared at Tepeyac hill on December 9, 1531. The most famous part of his story is told in connection with the Feast of Our Lady of Guadalupe (December 12). After the roses gathered in his tilma were transformed into the miraculous image of Our Lady of Guadalupe, however, little more is said about Juan Diego.

   In time he lived near the shrine constructed at Tepeyac, revered as a holy, unselfish and compassionate catechist who taught by word and especially by example.

   During his 1990 pastoral visit to Mexico, Pope John Paul II confirmed the long-standing liturgical cult in honor of Juan Diego, beatifying him. Twelve years later he was proclaimed a saint.


St. Juan Diego

December 9
by americancatholic.org | Source: americancatholic.org
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Thousands of people gathered in the Basilica of Our Lady of Guadalupe July 31, 2002, for the canonization of Juan Diego, to whom the Blessed Mother appeared in the 16th century. Pope John Paul II celebrated the ceremony at which the poor Indian peasant became the Church’s first saint indigenous to the Americas.

   The Holy Father called the new saint “a simple, humble Indian” who accepted Christianity without giving up his identity as an Indian. “In praising the Indian Juan Diego, I want to express to all of you the closeness of the church and the pope, embracing you with love and encouraging you to overcome with hope the difficult times you are going through,” John Paul said. Among the thousands present for the event were members of Mexico’s 64 indigenous groups.

   First called Cuauhtlatohuac (“The eagle who speaks”), Juan Diego’s name is forever linked with Our Lady of Guadalupe because it was to him that she first appeared at Tepeyac hill on December 9, 1531. The most famous part of his story is told in connection with the Feast of Our Lady of Guadalupe (December 12). After the roses gathered in his tilma were transformed into the miraculous image of Our Lady of Guadalupe, however, little more is said about Juan Diego.

   In time he lived near the shrine constructed at Tepeyac, revered as a holy, unselfish and compassionate catechist who taught by word and especially by example.

   During his 1990 pastoral visit to Mexico, Pope John Paul II confirmed the long-standing liturgical cult in honor of Juan Diego, beatifying him. Twelve years later he was proclaimed a saint.
La Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen MaríaSolemnidad, Diciembre 8 

SOLEMNIDAD
Martirologio Romano: Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la bienaventurada Virgen María, que, realmente llena de gracia y bendita entre las mujeres, en previsión del nacimiento y de la muerte salvífica del Hijo de Dios, desde el mismo primer instante de su Concepción fue preservada de toda culpa original, por singular privilegio de Dios. En este mismo día fue definida, por el papa Pío IX, como verdad dogmática recibida por antigua tradición (1854). Todo lo que se refiere a la Santísima Virgen María es un maravilloso misterio. Como la primera y más importante de las prerrogativas suyas es su condición de ser Madre de Dios, todo lo que deriva de ello-el caso de ser Inmaculada, por ejemplo- es una consecuencia de su especialísima, impar e irrepetible situación en medio de los hombres. De hecho, en un tiempo concreto, justo en 1854, el papa Pío IX, de modo solemne y con todo el peso de su autoridad suprema recibida de Jesucristo, afirmó que pertenecía a la fe de la Iglesia Católica que María fue concebida sin pecado original. Lo hizo mediante la bula definitoria Ineffabilis Deus donde se declaraba esa verdad como dogma de fe. Poco a poco fue descubriéndolo en el andar del tiempo y atendiendo a los progresos de la investigación teológica, al mejor conocimiento de las ciencias escriturísticas, a lo que era realidad viva en el espíritu y vida de los católicos y después de consultado el sentir del episcopado universal. No es en ningún momento un gesto debido al capricho de los hombres ni a presiones ambientales o conveniencias económicas, políticas o sociales por las que suelen regirse las conductas de los hombres. No; es más bien la fase terminal y vinculante de un largo y complejo proceso en que se va desarrollando desde lo más explicito y directo hasta lo implícito o escondido y siempre al soplo del Espíritu Santo que asiste a la Iglesia por la promesa de Cristo. Por tanto, la definición dogmática no es la creación de una verdad nueva hasta entonces inexistente, sino la confirmación por parte de la autoridad competente de que el dato corresponde al conjunto de la Revelación sobrenatural. Por eso, al ser irreformable ya en adelante, asegura de manera inequívoca las conciencias de los fieles que al profesarla no se equivocan en su asentimiento, sino que están conforme a la verdad. El libro del Génesis, la Anunciación de Gabriel trasmitida en el tercer evangelio, Belén donde nace el único y universal Redentor, El Calvario que es Redención doliente y el sepulcro vacío como triunfante se hacen unidad para la Inmaculada Concepción. Los Santos Padres y los teólogos profundizaron en el significado de las palabras pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya reveladas y en los hechos; relacionaron las promesas primeras sobre un futuro Salvador, descendencia de la mujer, que vencería en plenitud al Maligno con aquellas palabras lucanas llena de gracia salidas del ángel Gabriel. Compararon a la Eva, madre primera de humanidad pecadora y necesitada de redención, con María, madre del redentor y de humanidad nueva y redimida. Pensaron en la redención universal y no podían entender que alguien -María- no la necesitara por no tener pecado. Con los datos revelados en la mano se estrujaron sus cabezas para entender la verdad universal del pecado original transmitido a todo humano por generación. Jugaron con las palabras Eva -genesíaca-, y Ave -neotestamentaria-, ambas del único texto sagrado, viendo en el juego maternidad analógica por lo común y lo dispar. Vinieron otros y otros más hablando de la dignidad de María imposible de superar; el mismo pueblo fiel enamorado profesaba la conveniencia en Ella de inmunidad, pero aún quedaban flecos sin atar. Salió algún teólogo geniudo diciendo ¡imposible! y otro sutil, que hilaba muy fino, afirmó que mejor es prevenir que curar la enfermedad para afirmar que la redención sí era universal y María la mejor redimida. Solucionadas las aparentes contradicciones de los datos revelados que ataban todos los cabos sueltos y comprendido cuanto se puede entender en la proximidad del misterio, sólo quedaba dar la razón de modo solemne a la firme convicción de fieles y pastores en el pueblo de Dios que intuía, bajo el sereno soplo del Espíritu, que por un singular privilegio la omnipotencia, sabiduría y bondad infinitas de Dios habría aplicado, sin saber cómo, los inagotables méritos del Hijo Redentor a su Santísima Madre, haciéndola tan inocente desde el primer instante de su concepción, como lo fue después y para siempre, por haberla amado más que a ninguna otra criatura y ser ello lo más digno por ser la más bella de todo lo que creó. Así lo hizo, aquel 8 de diciembre, el papa Pío IX cuando clarificó para siempre el significado completo de llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. Mientras los teólogos estudiaban y discutían todos los pormenores, los artistas les tomaron la delantera, sobre todo los españoles Murillo, Ribera, Zurbarán, Valdés Leal y otros; también no españoles como Rubens o Tiepolo. Ponían en sus impresionantes lienzos a la Inmaculada con túnica blanca y manto azul, coronada de doce estrellas, que pisaba con total potestad y triunfo la media luna y la humillada serpiente. Para saber más consulta Fiesta de la Inmaculada Concepción de María ¡Virgen María, Madre Inmaculada, ruega por nosotros! himnos y oraciones Explicando la Inmaculada Concepción 

La Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen MaríaSolemnidad, Diciembre 8 

La Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen María

SOLEMNIDAD

Martirologio Romano: Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la bienaventurada Virgen María, que, realmente llena de gracia y bendita entre las mujeres, en previsión del nacimiento y de la muerte salvífica del Hijo de Dios, desde el mismo primer instante de su Concepción fue preservada de toda culpa original, por singular privilegio de Dios. En este mismo día fue definida, por el papa Pío IX, como verdad dogmática recibida por antigua tradición (1854). 

Todo lo que se refiere a la Santísima Virgen María es un maravilloso misterio. Como la primera y más importante de las prerrogativas suyas es su condición de ser Madre de Dios, todo lo que deriva de ello-el caso de ser Inmaculada, por ejemplo- es una consecuencia de su especialísima, impar e irrepetible situación en medio de los hombres. 

De hecho, en un tiempo concreto, justo en 1854, el papa Pío IX, de modo solemne y con todo el peso de su autoridad suprema recibida de Jesucristo, afirmó que pertenecía a la fe de la Iglesia Católica que María fue concebida sin pecado original. Lo hizo mediante la bula definitoria Ineffabilis Deus donde se declaraba esa verdad como dogma de fe. 

Poco a poco fue descubriéndolo en el andar del tiempo y atendiendo a los progresos de la investigación teológica, al mejor conocimiento de las ciencias escriturísticas, a lo que era realidad viva en el espíritu y vida de los católicos y después de consultado el sentir del episcopado universal. 

No es en ningún momento un gesto debido al capricho de los hombres ni a presiones ambientales o conveniencias económicas, políticas o sociales por las que suelen regirse las conductas de los hombres. No; es más bien la fase terminal y vinculante de un largo y complejo proceso en que se va desarrollando desde lo más explicito y directo hasta lo implícito o escondido y siempre al soplo del Espíritu Santo que asiste a la Iglesia por la promesa de Cristo. Por tanto, la definición dogmática no es la creación de una verdad nueva hasta entonces inexistente, sino la confirmación por parte de la autoridad competente de que el dato corresponde al conjunto de la Revelación sobrenatural. Por eso, al ser irreformable ya en adelante, asegura de manera inequívoca las conciencias de los fieles que al profesarla no se equivocan en su asentimiento, sino que están conforme a la verdad. 

El libro del Génesis, la Anunciación de Gabriel trasmitida en el tercer evangelio, Belén donde nace el único y universal Redentor, El Calvario que es Redención doliente y el sepulcro vacío como triunfante se hacen unidad para la Inmaculada Concepción. 

Los Santos Padres y los teólogos profundizaron en el significado de las palabras pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya reveladas y en los hechos; relacionaron las promesas primeras sobre un futuro Salvador, descendencia de la mujer, que vencería en plenitud al Maligno con aquellas palabras lucanas llena de gracia salidas del ángel Gabriel. Compararon a la Eva, madre primera de humanidad pecadora y necesitada de redención, con María, madre del redentor y de humanidad nueva y redimida. Pensaron en la redención universal y no podían entender que alguien -María- no la necesitara por no tener pecado. Con los datos revelados en la mano se estrujaron sus cabezas para entender la verdad universal del pecado original transmitido a todo humano por generación. Jugaron con las palabras Eva -genesíaca-, y Ave -neotestamentaria-, ambas del único texto sagrado, viendo en el juego maternidad analógica por lo común y lo dispar. Vinieron otros y otros más hablando de la dignidad de María imposible de superar; el mismo pueblo fiel enamorado profesaba la conveniencia en Ella de inmunidad, pero aún quedaban flecos sin atar. Salió algún teólogo geniudo diciendo ¡imposible! y otro sutil, que hilaba muy fino, afirmó que mejor es prevenir que curar la enfermedad para afirmar que la redención sí era universal y María la mejor redimida. 

Solucionadas las aparentes contradicciones de los datos revelados que ataban todos los cabos sueltos y comprendido cuanto se puede entender en la proximidad del misterio, sólo quedaba dar la razón de modo solemne a la firme convicción de fieles y pastores en el pueblo de Dios que intuía, bajo el sereno soplo del Espíritu, que por un singular privilegio la omnipotencia, sabiduría y bondad infinitas de Dios habría aplicado, sin saber cómo, los inagotables méritos del Hijo Redentor a su Santísima Madre, haciéndola tan inocente desde el primer instante de su concepción, como lo fue después y para siempre, por haberla amado más que a ninguna otra criatura y ser ello lo más digno por ser la más bella de todo lo que creó. Así lo hizo, aquel 8 de diciembre, el papa Pío IX cuando clarificó para siempre el significado completo de llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. 

Mientras los teólogos estudiaban y discutían todos los pormenores, los artistas les tomaron la delantera, sobre todo los españoles Murillo, Ribera, Zurbarán, Valdés Leal y otros; también no españoles como Rubens o Tiepolo. Ponían en sus impresionantes lienzos a la Inmaculada con túnica blanca y manto azul, coronada de doce estrellas, que pisaba con total potestad y triunfo la media luna y la humillada serpiente. 

Para saber más consulta Fiesta de la Inmaculada Concepción de María 

¡Virgen María, Madre Inmaculada, ruega por nosotros! 
himnos y oraciones 

Explicando la Inmaculada Concepción 

Introduction to the Solemnity of the Immaculate Conception:

The Feast of the Immaculate Conception is the subject of a lot of misconceptions (so to speak). Perhaps the most common one, held even by many Catholics, is that it celebrates the conception of Christ in the womb of the Blessed Virgin Mary. That the feast occurs only 17 days before Christmas should make the error obvious! We celebrate another feast—the Annunciation of the Lord—on March 25, exactly nine months before Christmas. It was at the Annunciation, when the Blessed Virgin Mary humbly accepted the honor bestowed on her by God and announced by the angel Gabriel, that the conception of Christ took place.

Quick Facts:

Date: December 8.
Type of Feast: Solemnity; Holy Day of Obligation. (See Is Immaculate Conception a Holy Day of Obligation? for more details.)
Readings: Genesis 3:9-15, 20; Psalm 98:1, 2-3ab, 3cd-4; Ephesians 1:3-6, 11-12; Luke 1:26-38 (full text here)
Prayers: Prayers for December (The Month of the Immaculate Conception)
Other Names for the Feast: Solemnity of the Immaculate Conception of the Blessed Virgin Mary; Feast of the Conception of Saint Anne

History of the Feast of the Immaculate Conception:

The Feast of the Immaculate Conception, in its oldest form, goes back to the seventh century, when churches in the East began celebrating the Feast of the Conception of Saint Anne, the mother of Mary. In other words, this feast celebrates the conception of the Blessed Virgin Mary in the womb of Saint Anne; and nine months later, on September 8, we celebrate the Nativity of the Blessed Virgin Mary.
As originally celebrated (and as still celebrated in the Eastern Orthodox Churches), however, the Feast of the Conception of Saint Anne does not have the same understanding as the Feast of the Immaculate Conception has in the Catholic Church today. The feast arrived in the West probably no earlier than the 11th century, and at that time, it began to be tied up with a developing theological controversy. Both the Eastern and the Western Church had maintained that Mary was free from sin throughout her life, but there were different understandings of what this meant.
What Is the Immaculate Conception?

Development of the Doctrine:

Because of the doctrine of Original Sin, some in the West began to believe that Mary could not have been sinless unless she had been saved from Original Sin at the moment of her conception (thus making the conception “immaculate”). Others, however, including St. Thomas Aquinas, argued that Mary could not have been redeemed if she had not been subject to sin—at least, to Original Sin.
The answer to St. Thomas Aquinas’s objection, as Blessed John Duns Scotus (d. 1308) showed, was that God had sanctified Mary at the moment of her conception in His foreknowledge that the Blessed Virgin would consent to bear Christ. In other words, she too had been redeemed—her redemption had simply been accomplished at the moment of her conception, rather than (as with all other Christians) in Baptism.

Spread of the Feast in the West:

After Duns Scotus’s defense of the Immaculate Conception, the feast spread throughout the West, though it was still often celebrated at the Feast of the Conception of Saint Anne. On February 28, 1476, however, Pope Sixtus IV extended the feast to the entire Western Church, and in 1483 threatened with excommunication those who opposed the doctrine of the Immaculate Conception. By the middle of the 17th century, all opposition to the doctrine had died out in the Catholic Church.

Promulgation of the Dogma of the Immaculate Conception:

On December 8, 1854, Pope Pius IX officially declared the Immaculate Conception a dogma of the Church, which means that all Christians are bound to accept it as true. As the Holy Father wrote in the Apostolic Constitution Ineffabilis Deus, “We declare, pronounce, and define that the doctrine which holds that the most Blessed Virgin Mary, in the first instance of her conception, by a singular grace and privilege granted by Almighty God, in view of the merits of Jesus Christ, the Savior of the human race, was preserved free from all stain of original sin, is a doctrine revealed by God and therefore to be believed firmly and constantly by all the faithful.”





More on the Immaculate Conception
What Is the Immaculate Conception?
Is Immaculate Conception a Holy Day of Obligation?
Prayers for December - The Month of the Immaculate Conception


Date of the Feast of the Immaculate Conception
When Is Immaculate Conception 2012?
When Is Immaculate Conception 2013?
When Is Immaculate Conception 2014?


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Nativity of the Blessed Virgin Mary - September 8
Annunciation of the Lord - March 25
Christmas - December 25


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Introduction to the Solemnity of the Immaculate Conception:

The Feast of the Immaculate Conception is the subject of a lot of misconceptions (so to speak). Perhaps the most common one, held even by many Catholics, is that it celebrates the conception of Christ in the womb of the Blessed Virgin Mary. That the feast occurs only 17 days before Christmas should make the error obvious! We celebrate another feast—the Annunciation of the Lord—on March 25, exactly nine months before Christmas. It was at the Annunciation, when the Blessed Virgin Mary humbly accepted the honor bestowed on her by God and announced by the angel Gabriel, that the conception of Christ took place.

Quick Facts:

History of the Feast of the Immaculate Conception:

The Feast of the Immaculate Conception, in its oldest form, goes back to the seventh century, when churches in the East began celebrating the Feast of the Conception of Saint Anne, the mother of Mary. In other words, this feast celebrates the conception of the Blessed Virgin Mary in the womb of Saint Anne; and nine months later, on September 8, we celebrate the Nativity of the Blessed Virgin Mary.

As originally celebrated (and as still celebrated in the Eastern Orthodox Churches), however, the Feast of the Conception of Saint Anne does not have the same understanding as the Feast of the Immaculate Conception has in the Catholic Church today. The feast arrived in the West probably no earlier than the 11th century, and at that time, it began to be tied up with a developing theological controversy. Both the Eastern and the Western Church had maintained that Mary was free from sin throughout her life, but there were different understandings of what this meant.

Development of the Doctrine:

Because of the doctrine of Original Sin, some in the West began to believe that Mary could not have been sinless unless she had been saved from Original Sin at the moment of her conception (thus making the conception “immaculate”). Others, however, including St. Thomas Aquinas, argued that Mary could not have been redeemed if she had not been subject to sin—at least, to Original Sin.

The answer to St. Thomas Aquinas’s objection, as Blessed John Duns Scotus (d. 1308) showed, was that God had sanctified Mary at the moment of her conception in His foreknowledge that the Blessed Virgin would consent to bear Christ. In other words, she too had been redeemed—her redemption had simply been accomplished at the moment of her conception, rather than (as with all other Christians) in Baptism.

Spread of the Feast in the West:

After Duns Scotus’s defense of the Immaculate Conception, the feast spread throughout the West, though it was still often celebrated at the Feast of the Conception of Saint Anne. On February 28, 1476, however, Pope Sixtus IV extended the feast to the entire Western Church, and in 1483 threatened with excommunication those who opposed the doctrine of the Immaculate Conception. By the middle of the 17th century, all opposition to the doctrine had died out in the Catholic Church.

Promulgation of the Dogma of the Immaculate Conception:

On December 8, 1854, Pope Pius IX officially declared the Immaculate Conception a dogma of the Church, which means that all Christians are bound to accept it as true. As the Holy Father wrote in the Apostolic Constitution Ineffabilis Deus, “We declare, pronounce, and define that the doctrine which holds that the most Blessed Virgin Mary, in the first instance of her conception, by a singular grace and privilege granted by Almighty God, in view of the merits of Jesus Christ, the Savior of the human race, was preserved free from all stain of original sin, is a doctrine revealed by God and therefore to be believed firmly and constantly by all the faithful.”

Nossa Senhora da Imaculada Conceição
8 de Dezembro


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Mais do que memória ou festa de um dos santos de Deus, neste dia estamos solenemente comemorando a Imaculada Conceição de Nossa Senhora, a Rainha de todos os santos.Esta verdade, reconhecida pela Igreja de Cristo, é muito antiga. Muitos padres e doutores da Igreja oriental, ao exaltarem a grandeza de Maria, Mãe de Deus, usavam expressões como: cheia de graça, lírio da inocência, mais pura que os anjos.A Igreja ocidental, que sempre muito amou a Santíssima Virgem, tinha uma certa dificuldade para a aceitação do mistério da Imaculada Conceição. Em 1304, o Papa Bento XI reuniu na Universidade de Paris uma assembleia dos doutores mais eminentes em Teologia, para terminar as questões de escola sobre a Imaculada Conceição da Virgem. Foi o franciscano João Duns Escoto quem solucionou a dificuldade ao mostrar que era sumamente conveniente que Deus preservasse Maria do pecado original, pois a Santíssima Virgem era destinada a ser mãe do seu Filho. Isso é possível para a Onipotência de Deus, portanto, o Senhor, de fato, a preservou, antecipando-lhe os frutos da redenção de Cristo.Rapidamente a doutrina da Imaculada Conceição de Maria, no seio de sua mãe Sant’Ana, foi introduzido no calendário romano. A própria Virgem Maria apareceu em 1830 a Santa Catarina Labouré pedindo que se cunhasse uma medalha com a oração: "Ó Maria concebida sem pecado, rogai por nós que recorremos a vós”. No dia 8 de dezembro de 1854, através da bula Ineffabilis Deus do Papa Pio IX, a Igreja oficialmente reconheceu e declarou solenemente como dogma: "Maria isenta do pecado original".A própria Virgem Maria, na sua aparição em Lourdes, em 1858, confirmou a definição dogmática e a fé do povo dizendo para Santa Bernadette e para todos nós: "Eu Sou a Imaculada Conceição". Nossa Senhora da Imaculada Conceição, rogai por nós!Reze esta oração a Nossa Senhora da Imaculada Conceição/>

Nossa Senhora da Imaculada Conceição

8 de Dezembro

A- A+

Nossa Senhora da Imaculada ConceiçãoMais do que memória ou festa de um dos santos de Deus, neste dia estamos solenemente comemorando a Imaculada Conceição de Nossa Senhora, a Rainha de todos os santos.

Esta verdade, reconhecida pela Igreja de Cristo, é muito antiga. Muitos padres e doutores da Igreja oriental, ao exaltarem a grandeza de Maria, Mãe de Deus, usavam expressões como: cheia de graça, lírio da inocência, mais pura que os anjos.

A Igreja ocidental, que sempre muito amou a Santíssima Virgem, tinha uma certa dificuldade para a aceitação do mistério da Imaculada Conceição. Em 1304, o Papa Bento XI reuniu na Universidade de Paris uma assembleia dos doutores mais eminentes em Teologia, para terminar as questões de escola sobre a Imaculada Conceição da Virgem. Foi o franciscano João Duns Escoto quem solucionou a dificuldade ao mostrar que era sumamente conveniente que Deus preservasse Maria do pecado original, pois a Santíssima Virgem era destinada a ser mãe do seu Filho. Isso é possível para a Onipotência de Deus, portanto, o Senhor, de fato, a preservou, antecipando-lhe os frutos da redenção de Cristo.

Rapidamente a doutrina da Imaculada Conceição de Maria, no seio de sua mãe Sant’Ana, foi introduzido no calendário romano. A própria Virgem Maria apareceu em 1830 a Santa Catarina Labouré pedindo que se cunhasse uma medalha com a oração: "Ó Maria concebida sem pecado, rogai por nós que recorremos a vós”. 

No dia 8 de dezembro de 1854, através da bula Ineffabilis Deus do Papa Pio IX, a Igreja oficialmente reconheceu e declarou solenemente como dogma: "Maria isenta do pecado original".

A própria Virgem Maria, na sua aparição em Lourdes, em 1858, confirmou a definição dogmática e a fé do povo dizendo para Santa Bernadette e para todos nós: "Eu Sou a Imaculada Conceição". 

Nossa Senhora da Imaculada Conceição, rogai por nós!

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Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.netJesucristo, Rey del hogarHoy que celebramos la Solemnidad de Cristo Rey, que sea para nosotros la gran fiesta que nos ayude a que Cristo sea nuestro Rey. 
Jesucristo es el Rey del hogar. Y comenzamos con una anécdota de hace ya muchos años, pues se remonta a Septiembre de 1907, cuando un sacerdote peruano, el santo misionero Padre Mateo, se presentaba ante el Papa San Pío X, que estaba ante la mesa de su escritorio, entretenido en cortar las hojas de un libro nuevo que acababa de llegarle. - ¿Qué te ha pasado, hijo mío? Me han dicho que vienes de Francia… - Sí, Santo Padre. Vengo de la capilla de las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María. Contraje la tuberculosis, y, desahuciado de los médicos, fui a la Capilla a pedir al Sagrado Corazón la gracia de una santa muerte. Nada más me arrodillé, sentí un estremecimiento en todo mi cuerpo. Me sentí curado de repente. Vi que el Sagrado Corazón quería algo de mí. Y he trazado mi plan. El Papa San Pío X aparentaba escuchar distraído, sin prestar mucha atención a lo que le decía el joven sacerdote, que parecía un poco soñador. - Santo Padre, vengo a pedir su autorización y su bendición para la empresa que quiero iniciar. - ¿De qué se trata, pues? - Quiero lanzarme por todo el mundo predicando una cruzada de amor. Quiero conquistar hogar por hogar para el Sagrado Corazón de Jesús. Entronizar su imagen en todos los hogares, para que delante de ella se consagren a Él, para que ante ella le recen y le desagravien, para que Jesucristo sea el Rey de la familia. ¿Me lo permite, Santo Padre? San Pío X era bastante bromista, y seguía cortando las hojas del libro, en aparente distracción. Ahora, sin decir palabra, mueve la cabeza con signo negativo. El Padre Mateo se extraña, y empieza a acongojarse: - Santo Padre, pero si se trata de… ¿No me lo permite? - ¡No, hijo mío, no!, sigue ahora el Papa, dirigiéndole una mirada escrutadora y cariñosa, y pronunciando lentamente cada palabra: ¡No te lo permito! Te lo mando, ¿entiendes?… Tienes mandato del Papa, no permiso. ¡Vete, con mi bendición! A partir de este momento, empezaba la campaña de la Entronización del Corazón de Jesús en los hogares. Fue una llamarada que prendió en todo el mundo. Desde entonces, la imagen o el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús ha presidido la vida de innumerables hogares cristianos. Jesucristo, el Rey de Amor, desde su imagen bendita ha acogido súplicas innumerables, ha enjugado torrentes de lágrimas y ha estimulado heroísmos sin cuento. ¿Habrá pasado a la historia esta práctica tan bella? Sobre todo, y aunque prescindamos de la imagen del Sagrado Corazón, ¿dejará de ser Jesucristo el Rey de cada familia?… Hoy la familia constituye la preocupación mayor de la Iglesia y de toda la sociedad en general. Porque vemos cómo el matrimonio se tambalea, muchas veces apenas contraído. El divorcio está a las puertas de muchas parejas todavía jóvenes. Los hijos no encuentran en la casa el ambiente en que desarrollarse sanamente, lo mismo en el orden físico que en el intelectual y el moral. Partimos siempre del presupuesto de que la familia es la célula primera de la sociedad. Si esa célula se deteriora viene el temido cáncer, del que de dicen que no es otra cosa sino una célula del cuerpo mal desarrollada. Esto que pasa en el orden físico, y de ahí tantas muertes producidas por el cáncer, pasa igual en el orden social. El día en que hayamos encontrado el remedio contra esa célula que ya nace mal o ha empezado a deformarse, ese día habremos acabado con la mayor plaga moral que está asolando al mundo. Todos queremos poner remedio a las situaciones dolorosas de la familia. Y todos nos empeñamos cada uno con nuestro esfuerzo y con nuestra mucha voluntad en hacer que cada casa llegue a ser un pedacito de cielo. ¿Podemos soñar, desde un principio, en algún medio para evitar los males que se han echado encima de las familias? ¿Podemos soñar en un medio para atraer sobre los hogares todos los bienes?.. ¡Pues, claro que sí! Nosotros no nos cansaremos de repetirlo en nuestros mensajes sobre la familia. Este medio es Jesucristo. Empecemos por meter a Jesucristo en el hogar. Que Cristo se sienta invitado a él como en la boda de Caná. Que se meta en la casa con la libertad con que entraba en la de los amigos de Betania. Que viva en ella como en propia casa, igual que en la suya de Nazaret… Pronto en ese hogar se notará la presencia del divino Huésped y Rey de sus moradores. En el seno de esa familia habrá paz, habrá amor, habrá alegría, habrá honestidad, habrá trabajo, habrá ahorro, habrá esperanza, habrá resignación en la prueba, habrá prosperidad de toda clase. Jesucristo, Rey universal, ¿no es Rey especialmente de la Familia?… Acogido amorosamente en el hogar, con Él entrarán en la casa todos los bienes…. Hoy que celebramos la Solemnidad de Cristo Rey, que sea para nosotros la gran fiesta que nos ayude a que Cristo sea nuestro Rey. 

Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net
Jesucristo, Rey del hogarHoy que celebramos la Solemnidad de Cristo Rey, que sea para nosotros la gran fiesta que nos ayude a que Cristo sea nuestro Rey. 

Jesucristo, Rey del hogarJesucristo es el Rey del hogar. 

Y comenzamos con una anécdota de hace ya muchos años, pues se remonta a Septiembre de 1907, cuando un sacerdote peruano, el santo misionero Padre Mateo, se presentaba ante el Papa San Pío X, que estaba ante la mesa de su escritorio, entretenido en cortar las hojas de un libro nuevo que acababa de llegarle. 

- ¿Qué te ha pasado, hijo mío? Me han dicho que vienes de Francia… 

- Sí, Santo Padre. Vengo de la capilla de las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María. Contraje la tuberculosis, y, desahuciado de los médicos, fui a la Capilla a pedir al Sagrado Corazón la gracia de una santa muerte. Nada más me arrodillé, sentí un estremecimiento en todo mi cuerpo. Me sentí curado de repente. Vi que el Sagrado Corazón quería algo de mí. Y he trazado mi plan. 

El Papa San Pío X aparentaba escuchar distraído, sin prestar mucha atención a lo que le decía el joven sacerdote, que parecía un poco soñador. 

- Santo Padre, vengo a pedir su autorización y su bendición para la empresa que quiero iniciar. 

- ¿De qué se trata, pues? 

- Quiero lanzarme por todo el mundo predicando una cruzada de amor. Quiero conquistar hogar por hogar para el Sagrado Corazón de Jesús. 

Entronizar su imagen en todos los hogares, para que delante de ella se consagren a Él, para que ante ella le recen y le desagravien, para que Jesucristo sea el Rey de la familia. ¿Me lo permite, Santo Padre? 

San Pío X era bastante bromista, y seguía cortando las hojas del libro, en aparente distracción. Ahora, sin decir palabra, mueve la cabeza con signo negativo. El Padre Mateo se extraña, y empieza a acongojarse: 

- Santo Padre, pero si se trata de… ¿No me lo permite? 

- ¡No, hijo mío, no!, sigue ahora el Papa, dirigiéndole una mirada escrutadora y cariñosa, y pronunciando lentamente cada palabra: ¡No te lo permito! Te lo mando, ¿entiendes?… Tienes mandato del Papa, no permiso. ¡Vete, con mi bendición! 

A partir de este momento, empezaba la campaña de la Entronización del Corazón de Jesús en los hogares. Fue una llamarada que prendió en todo el mundo. Desde entonces, la imagen o el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús ha presidido la vida de innumerables hogares cristianos. Jesucristo, el Rey de Amor, desde su imagen bendita ha acogido súplicas innumerables, ha enjugado torrentes de lágrimas y ha estimulado heroísmos sin cuento. 

¿Habrá pasado a la historia esta práctica tan bella? Sobre todo, y aunque prescindamos de la imagen del Sagrado Corazón, ¿dejará de ser Jesucristo el Rey de cada familia?… 

Hoy la familia constituye la preocupación mayor de la Iglesia y de toda la sociedad en general. 

Porque vemos cómo el matrimonio se tambalea, muchas veces apenas contraído. 

El divorcio está a las puertas de muchas parejas todavía jóvenes. 

Los hijos no encuentran en la casa el ambiente en que desarrollarse sanamente, lo mismo en el orden físico que en el intelectual y el moral. 

Partimos siempre del presupuesto de que la familia es la célula primera de la sociedad. Si esa célula se deteriora viene el temido cáncer, del que de dicen que no es otra cosa sino una célula del cuerpo mal desarrollada. 

Esto que pasa en el orden físico, y de ahí tantas muertes producidas por el cáncer, pasa igual en el orden social. El día en que hayamos encontrado el remedio contra esa célula que ya nace mal o ha empezado a deformarse, ese día habremos acabado con la mayor plaga moral que está asolando al mundo. 

Todos queremos poner remedio a las situaciones dolorosas de la familia. 

Y todos nos empeñamos cada uno con nuestro esfuerzo y con nuestra mucha voluntad en hacer que cada casa llegue a ser un pedacito de cielo. 

¿Podemos soñar, desde un principio, en algún medio para evitar los males que se han echado encima de las familias? 
¿Podemos soñar en un medio para atraer sobre los hogares todos los bienes?.. 

¡Pues, claro que sí! Nosotros no nos cansaremos de repetirlo en nuestros mensajes sobre la familia. Este medio es Jesucristo. 

Empecemos por meter a Jesucristo en el hogar. 
Que Cristo se sienta invitado a él como en la boda de Caná. 

Que se meta en la casa con la libertad con que entraba en la de los amigos de Betania. 
Que viva en ella como en propia casa, igual que en la suya de Nazaret… Pronto en ese hogar se notará la presencia del divino Huésped y Rey de sus moradores. En el seno de esa familia habrá paz, habrá amor, habrá alegría, habrá honestidad, habrá trabajo, habrá ahorro, habrá esperanza, habrá resignación en la prueba, habrá prosperidad de toda clase. 

Jesucristo, Rey universal, ¿no es Rey especialmente de la Familia?… Acogido amorosamente en el hogar, con Él entrarán en la casa todos los bienes…. 


Hoy que celebramos la Solemnidad de Cristo Rey, que sea para nosotros la gran fiesta que nos ayude a que Cristo sea nuestro Rey. 
Fiesta de Todos los SantosCelebramos a las personas que han llegado al cielo, conocidas y desconocidas. 1 de noviembre 

Este día se celebran a todos los millones de personas que han llegado al cielo, aunque sean desconocidos para nosotros. Santo es aquel que ha llegado al cielo, algunos han sido canonizados y son por esto propuestos por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana. Comunión de los santos La comunión de los santos, significa que ellos participan activamente en la vida de la Iglesia, por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración. Contemplan a Dios, lo alaban y no dejan de cuidar de aquellos que han quedado en la tierra. La intercesión de los santos significa que ellos, al estar íntimamente unidos con Cristo, pueden interceder por nosotros ante el Padre. Esto ayuda mucho a nuestra debilidad humana. Su intercesión es su más alto servicio al plan de Dios. Podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero. Aunque todos los días deberíamos pedir la ayuda de los santos, es muy fácil que el ajetreo de la vida nos haga olvidarlos y perdamos la oportunidad de recibir todas las gracias que ellos pueden alcanzarnos. Por esto, la Iglesia ha querido que un día del año lo dediquemos especialmente a rezar a los santos para pedir su intercesión. Este día es el 1ro. de noviembre. Este día es una oportunidad que la Iglesia nos da para recordar que Dios nos ha llamado a todos a la santidad. Que ser santo no es tener una aureola en la cabeza y hacer milagros, sino simplemente hacer las cosas ordinarias extraordinariamente bien, con amor y por amor a Dios. Que debemos luchar todos para conseguirla, estando conscientes de que se nos van a presentar algunos obstáculos como nuestra pasión dominante; el desánimo; el agobio del trabajo; el pesimismo; la rutina y las omisiones. Se puede aprovechar esta celebración para hacer un plan para alcanzar la santidad y poner los medios para lograrlo: ¿Como alcanzar la santidad? - Detectando el defecto dominante y planteando metas para combatirlo a corto y largo plazo. - Orando humildemente, reconociendo que sin Dios no podemos hacer nada. - Acercándonos a los sacramentos. Un poco de historia La primera noticia que se tiene del culto a los mártires es una carta que la comunidad de Esmirna escribió a la Iglesia de Filomelio, comunicándole la muerte de su santo obispo Policarpo, en el año156. Esta carta habla sobre Policarpo y de los mártires en general. Del contenido de este documento, se puede deducir que la comunidad cristiana veneraba a sus mártires, que celebraban su memoria el día del martirio con una celebración de la Eucaristía. Se reunían en el lugar donde estaban sus tumbas, haciendo patente la relación que existe entre el sacrificio de Cristo y el de los mártires La veneración a los santos llevó a los cristianos a erigir sobre las tumbas de los mártires, grandes basílicas como la de San Pedro en la colina del Vaticano, la de San Pablo, la de San Lorenzo, la de San Sebastián, todos ellos en Roma. Las historias de los mártires se escribieron en unos libros llamados Martirologios que sirvieron de base para redactar el Martirologio Romano, en el que se concentró toda la información de los santos oficialmente canonizados por la Iglesia. Cuando cesaron las persecuciones, se unió a la memoria de los mártires el culto de otros cristianos que habían dado testimonio de Cristo con un amor admirable sin llegar al martirio, es decir, los santos confesores. En el año 258, San Cipriano, habla del asunto, narrando la historia de los santos que no habían alcanzado el martirio corporal, pero sí confesaron su fe ante los perseguidores y cumplieron condenas de cárcel por Cristo. Más adelante, aumentaron el santoral con los mártires de corazón. Estas personas llevaban una vida virtuosa que daba testimonio de su amor a Cristo. Entre estos, están san Antonio (356) en Egipto y san Hilarión (371) en Palestina. Tiempo después, se incluyó en la santidad a las mujeres consagradas a Cristo. Antes del siglo X, el obispo local era quien determinaba la autenticidad del santo y su culto público. Luego se hizo necesaria la intervención de los Sumos Pontífices, quienes fueron estableciendo una serie de reglas precisas para poder llevar a cabo un proceso de canonización, con el propósito de evitar errores y exageraciones. El Concilio Vaticano II reestructuró el calendario del santoral: Se disminuyeron las fiestas de devoción pues se sometieron a revisión crítica las noticias hagiográficas (se eliminaron algunos santos no porque no fueran santos sino por la carencia de datos históricos seguros); se seleccionaron los santos de mayor importancia (no por su grado de santidad, sino por el modelo de santidad que representan: sacerdotes, casados, obispos, profesionistas, etc.); se recuperó la fecha adecuada de las fiestas (esta es el día de su nacimiento al Cielo, es decir, al morir); se dio al calendario un carácter más universal (santos de todos los continentes y no sólo de algunos). Categorías de culto católico Los católicos distinguimos tres categorías de culto: - Latría o Adoración: Latría viene del griego latreia, que quiere decir servicio a un amo, al señor soberano. El culto de adoración es el culto interno y externo que se rinde sólo a Dios. - Dulía o Veneración: Dulía viene del griego doulos que quiere decir servidor, servidumbre. La veneración se tributa a los siervos de Dios, los ángeles y los bienaventurados, por razón de la gracia eminente que han recibido de Dios. Este es el culto que se tributa a los santos. Nos encomendamos a ellos porque creemos en la comunión y en la intercesión de los santos, pero jamás los adoramos como a Dios. Tratamos sus imágenes con respeto, al igual que lo haríamos con la fotografía de un ser querido. No veneramos a la imagen, sino a lo que representa. - Hiperdulía o Veneración especial: Este culto lo reservamos para la Virgen María por ser superior respecto a los santos. Con esto, reconocemos su dignidad como Madre de Dios e intercesora nuestra. Manifestamos esta veneración con la oración e imitando sus virtudes, pero no con la adoración. Todos llamados a ser santos 
Novena de oración por nuestros difuntos

Fiesta de Todos los SantosCelebramos a las personas que han llegado al cielo, conocidas y desconocidas. 1 de noviembre 

Fiesta de Todos los Santos


Este día se celebran a todos los millones de personas que han llegado al cielo, aunque sean desconocidos para nosotros. Santo es aquel que ha llegado al cielo, algunos han sido canonizados y son por esto propuestos por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana. 

Comunión de los santos 

La comunión de los santos, significa que ellos participan activamente en la vida de la Iglesia, por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración. Contemplan a Dios, lo alaban y no dejan de cuidar de aquellos que han quedado en la tierra. La intercesión de los santos significa que ellos, al estar íntimamente unidos con Cristo, pueden interceder por nosotros ante el Padre. Esto ayuda mucho a nuestra debilidad humana. 

Su intercesión es su más alto servicio al plan de Dios. Podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero. 

Aunque todos los días deberíamos pedir la ayuda de los santos, es muy fácil que el ajetreo de la vida nos haga olvidarlos y perdamos la oportunidad de recibir todas las gracias que ellos pueden alcanzarnos. Por esto, la Iglesia ha querido que un día del año lo dediquemos especialmente a rezar a los santos para pedir su intercesión. Este día es el 1ro. de noviembre. 

Este día es una oportunidad que la Iglesia nos da para recordar que Dios nos ha llamado a todos a la santidad. Que ser santo no es tener una aureola en la cabeza y hacer milagros, sino simplemente hacer las cosas ordinarias extraordinariamente bien, con amor y por amor a Dios. Que debemos luchar todos para conseguirla, estando conscientes de que se nos van a presentar algunos obstáculos como nuestra pasión dominante; el desánimo; el agobio del trabajo; el pesimismo; la rutina y las omisiones. 
Se puede aprovechar esta celebración para hacer un plan para alcanzar la santidad y poner los medios para lograrlo: 

¿Como alcanzar la santidad? 

- Detectando el defecto dominante y planteando metas para combatirlo a corto y largo plazo. 
- Orando humildemente, reconociendo que sin Dios no podemos hacer nada. 
- Acercándonos a los sacramentos. 

Un poco de historia 

La primera noticia que se tiene del culto a los mártires es una carta que la comunidad de Esmirna escribió a la Iglesia de Filomelio, comunicándole la muerte de su santo obispo Policarpo, en el año156. Esta carta habla sobre Policarpo y de los mártires en general. Del contenido de este documento, se puede deducir que la comunidad cristiana veneraba a sus mártires, que celebraban su memoria el día del martirio con una celebración de la Eucaristía. Se reunían en el lugar donde estaban sus tumbas, haciendo patente la relación que existe entre el sacrificio de Cristo y el de los mártires 

La veneración a los santos llevó a los cristianos a erigir sobre las tumbas de los mártires, grandes basílicas como la de San Pedro en la colina del Vaticano, la de San Pablo, la de San Lorenzo, la de San Sebastián, todos ellos en Roma. 

Las historias de los mártires se escribieron en unos libros llamados Martirologios que sirvieron de base para redactar el Martirologio Romano, en el que se concentró toda la información de los santos oficialmente canonizados por la Iglesia. 

Cuando cesaron las persecuciones, se unió a la memoria de los mártires el culto de otros cristianos que habían dado testimonio de Cristo con un amor admirable sin llegar al martirio, es decir, los santos confesores. En el año 258, San Cipriano, habla del asunto, narrando la historia de los santos que no habían alcanzado el martirio corporal, pero sí confesaron su fe ante los perseguidores y cumplieron condenas de cárcel por Cristo. 

Más adelante, aumentaron el santoral con los mártires de corazón. Estas personas llevaban una vida virtuosa que daba testimonio de su amor a Cristo. Entre estos, están san Antonio (356) en Egipto y san Hilarión (371) en Palestina. Tiempo después, se incluyó en la santidad a las mujeres consagradas a Cristo. 

Antes del siglo X, el obispo local era quien determinaba la autenticidad del santo y su culto público. Luego se hizo necesaria la intervención de los Sumos Pontífices, quienes fueron estableciendo una serie de reglas precisas para poder llevar a cabo un proceso de canonización, con el propósito de evitar errores y exageraciones. 

El Concilio Vaticano II reestructuró el calendario del santoral: 

Se disminuyeron las fiestas de devoción pues se sometieron a revisión crítica las noticias hagiográficas (se eliminaron algunos santos no porque no fueran santos sino por la carencia de datos históricos seguros); se seleccionaron los santos de mayor importancia (no por su grado de santidad, sino por el modelo de santidad que representan: sacerdotes, casados, obispos, profesionistas, etc.); se recuperó la fecha adecuada de las fiestas (esta es el día de su nacimiento al Cielo, es decir, al morir); se dio al calendario un carácter más universal (santos de todos los continentes y no sólo de algunos). 

Categorías de culto católico 

Los católicos distinguimos tres categorías de culto: 
- Latría o Adoración: Latría viene del griego latreia, que quiere decir servicio a un amo, al señor soberano. El culto de adoración es el culto interno y externo que se rinde sólo a Dios. 

- Dulía o Veneración: Dulía viene del griego doulos que quiere decir servidor, servidumbre. La veneración se tributa a los siervos de Dios, los ángeles y los bienaventurados, por razón de la gracia eminente que han recibido de Dios. Este es el culto que se tributa a los santos. Nos encomendamos a ellos porque creemos en la comunión y en la intercesión de los santos, pero jamás los adoramos como a Dios. Tratamos sus imágenes con respeto, al igual que lo haríamos con la fotografía de un ser querido. No veneramos a la imagen, sino a lo que representa. 

- Hiperdulía o Veneración especial: Este culto lo reservamos para la Virgen María por ser superior respecto a los santos. Con esto, reconocemos su dignidad como Madre de Dios e intercesora nuestra. Manifestamos esta veneración con la oración e imitando sus virtudes, pero no con la adoración. 

Todos llamados a ser santos 


Novena de oración por nuestros difuntos